Publicado el 11-03-2009
Vivir de las rentas
Por Anolan Ponce
grandes empresas como General Motors, Lehman Brothers, Chrysler y otras, las reglas de antaño ya no aplican. Muchos negocios se han visto obligados, debido a la restricción del crédito y a la falta de demanda, a cerrar sus puertas. Otros han reducido sus operaciones mudándose a locales más pequeños para reducir la renta y algunos han negociado una reducción de esta, lo cual el propietario ha otorgado, para no tener un espacio vacio.
Esta situación ha hecho que el nivel de locales vacantes suba de 4% que era considerado lo normal a 22% o más y que las rentas de almacenes se hayan visto reducidas en exceso de $3.00 por pie cuadrado. En este clima, es imposible pasar ningún aumento de gastos al inquilino. Más aún, el propietario que ya está sangrando debido al gran número de locales vacios y ha reducido la renta con la esperanza de poder alquilarlos tiene que enfrentar otro problema, lo que yo llamo la rebelión del “inquilinato”, palabra que no existe en el idioma de Cervantes pero que yo he creado para describir a los inquilinos que envalentonados por los rescates del gobierno a las grandes corporaciones y escudándose con la tambaleante economía se agrupan y firman cartas pidiendo al propietario una reducción en la renta que pagan, un “rescate” para seguir operando y rentando. El propietario tiene dos opciones: se atrinchera, resiste, y corre el riesgo de tener una propiedad fantasma o se rinde, claudica, y comienza a cubrir los gastos con sus ahorros porque a diferencia de las grandes corporaciones, de los Freddie Mac y los Fannie Mae, no tiene a quien recurrir. El crédito en estos momentos es cero, nothing, ¡nada!
Y como si todo esto fuera poco, el gobierno, vestido en harapos, con el brazo extendido y la palma de la mano abierta, también se ha sumado al coro de los pedigüeños. ¡Asi mismo! El rescatador “par excellence” también quiere su “rescate” y se atrevió, en medio de este cuadro desolador, a proponer ¡un aumento en los impuestos sobre la propiedad! Por otro lado, las compañias de seguro no duermen contemplando el horizonte en espera de un nubarrón para subir las primas. Ya Citizens lo anunció y otras seguirán—eso contando que no hemos tenido un ciclón en cinco años. Y Dios nos libre que venga uno, ya que las altas primas conllevan altos deducibles de 5% o más, lo que quiere decir que muchos de nosotros tendremos que financiar las pérdidas a menos que la propiedad quede totalmente destruida.
En una recesión como tenemos ahora, la gente responde a una disminución de entradas recortando sus gastos. Sin embargo, los dueños de propiedades comerciales estan imposibilitados de hacer lo mismo porque están a la merced de las caprichosas decisiones del gobierno y las compañias de seguro. Paradójicamente para ellos mientras las rentas bajan los impuestos y el seguro suben.
Vivir de las rentas hoy por hoy es una auténtica pesadilla
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