Ejemplo de influencia mudéjar en la arquitectura en un Palacio en Cienfuegos, Cuba.
Publicado el 11-04-2009
Los árabes en Cuba
Por Uva de Aragón
se establecen en la isla 3,874. Con la crisis económica que enfrentaba el país, el número decrece a partir de 1927, aunque se produjeron algunas oleadas menores en las décadas del 40 y 50.
Como tantos inmigrantes, la mayoría de los árabes salían de sus tierras por razones económicas. Hacían la travesía en vapores trasatlánticos de la época. Un gran porcentaje eran hombres entre 14 y 45 años, entre otras razones porque las sociedades de donde provenían no dejaban a las mujeres viajar solas. Con todo, en la primera etapa especialmente llegaron a Cuba mujeres y niños, posiblemente con los padres de familia, o después de que los mismos se establecieron en el país y podían costear los viajes de la esposa e hijos.
Más de la mitad de los inmigrantes árabes sabían leer y escribir, y aunque gran número declararon a las autoridades aduaneras ser labradores y jornaleros, en realidad la mayoría se desempeñó como comerciantes.
En los primeros tiempos pasaban apuros. Incluso en el pueblo de Casablanca se ubicó un campamento de inmigración con el nombre de Tiscornia donde eran internados los inmigrantes que no cumplían los requisitos de salud, protección de algún familiar o garante en la isla, o la posesión de por lo menos 30 pesos. Cuando eran liberados se alojaban por lo general en pensiones donde les alquilaban habitaciones a precios elevados que pagaban entre varias familias, por lo cual vivían con gran aglomeración e incomodidades.
Con todo, desde el siglo XIX una zona de la Calzada del Monte (por el Monte Líbano) se caracterizaba por multitud de comercios, tiendas minoristas, hoteles, fábricas, almacenes, restaurantes, dulcerías, entre ellos la sastrería y tienda de ropa nombrada El Turco, una de las muchas pruebas de la impronta étnica en al área. Aparte de en La Habana, hubo importantes asentamientos en Pinar del Río, Santa Clara y Oriente.
Muchos nombres sufrieron transformaciones. Barakat, por ejemplo, se convirtió en Barquet, Abí Suleiman en Abislaiman, Fayad en Fabían, Tawfik en Teófilo. Se asimilaron bien a la cultura cubana y contribuyeron al país en muchos renglones. Por ejemplo, el inmigrante libanés Natalio Chediak Sega introdujo el cultivo del gusano de seda en la isla, además de que la familia es recordada por los Laboratorio de Investigaciones Clínicas ‘’Chediak’’ y porque el Dr. Moisés Chediak, fue uno de los descubridores de una rara enfermedad de la sangre, el síndrome Chediak-Higashi. También la familia Kourí se distinguió en el campo de las medicina, como los Bared en el de la joyería y los Babún en el mundo de los negocios en la provincia de Oriente.
Son algunos de muchos ejemplos posibles pues aunque numéricamente no fueron muchos los árabes que se asentaron en Cuba, se destacaron por una gran capacidad de trabajo y tenacidad, ese tesoro oculto que viaja con cada inmigrante en su escaso equipaje.
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