Las autoridades militares evitaron hoy especular sobre las causas que llevaron a Nidal Malik Hasan, médico psiquiatra militar de origen jordano, a abrir fuego en la Base de Fort Hood, Texas que causó la muerte de al menos 13 personas y 28 heridos.
Pero se pudo conocer que su nombre aparece en sitios de Internet de tendencia radical islamista, se negaba a ser enviadoo a Irak y al iniciar la matanza gritaba consignas en árabe, tales como Alahu Akbar, que significa “Alá es grande”.
Una vecina de Hasán dijo a CBS que días antes de la matanza limpió su casa y le ofreció algunas cosas, entre ellas un libro del Corán. Y le dijo que sería trasladado a Irak o Afganistán.
Los investigadores no habían logrado este viernes establecer las razones que pudieron haber llevado a un comandante de la base estadounidense de Fort Hood a matar a 13 de sus compañeros y herir a decenas de ellos, indicó un coronel de esa unidad militar. “Por ahora no vamos a especular sobre el móvil” que pudo haber animado al comandante Nadil Malik Hasan, de 39 años, a perpetrar la matanza, declaró el coronel John Rossi, uno de los oficiales superiores de Fort Hood, en una conferencia de prensa.
El militar precisó que la investigación está a cargo del ejército y de las policías local y federal.
De momento, según indicaron las autoridades militares en la conferencia de prensa convocada esta mañana en Texas, la investigación está en marcha y el agresor se encuentra vivo y hospitalizado en condición estable .
El tirador, “se encuentra en estado estable en uno de nuestros hospitales civiles” con respirador artificial, tras haber sido alcanzado por balas, añadió el coronel Steven Braverman, que comanda el centro médido de la base.
En la noche del jueves, el general Bob Cone, jefe de la base militar en Texas, informó que el asaltante, el comandante Hasan, un musulmán de origen palestino y psiquiatra especializado en estrés postraumático, de 39 años, actuó solo y se encuentra hospitalizado en condiciones estables.
Las autoridades aclararon que la información inicial de que el atacante había muerto -se mantuvo durante varias horas- se debió a que cuando Nidal Malik Hasan comenzó a disparar en un recinto, donde había unas 400 personas, se produjo no sólo pánico sino una gran confusión que condujo al error.
Destacaron que los militares en esta zona de la base no llevan armas, pero que los oficiales están autorizados a poseer sus propias armas.
La base militar no se ha cerrado y tratan de recuperar, en lo posible, la normalidad.
El general Cone rechazó excluir la hipótesis de un acto terrorista, “pero los elementos con los que contamos no se orientan en esa dirección”, precisó.
Pese a que el Ejército no ha querido pronunciarse sobre el móvil del tiroteo, un primo del tirador aseguró a la televisión que el oficial se sentía acosado debido a su origen musulmán.
“Era víctima de acoso por parte de sus compañeros” en el Ejército, declaró Nader Hasan, quien agregó que su primo nació en Estados Unidos de padres palestinos.
Según su versión, el hombre había contratado a un abogado para retirarse del Ejército “pero había llegado al límite de sus posibilidades”, declaró Nader Hasan, quien añadió que el oficial se había enterado recién de que iba a “ser desplegado en el terreno” en Irak.
Al advertir que el tirador tiene un nombre de connotación musulmana, una de las principales asociaciones musulmanas estadounidenses, Cair, condenó el tiroteo. “Ninguna ideología política o religiosa pueden justificar o excusar tal violencia gratuita y ciega”, indicó en un comunicado.
El departamento de Seguridad Interior, a cargo de la lucha contra el terrorismo, indicó que aún era demasiado pronto para determinar el móvil del tiroteo y que todo está en investigación.
Durante una intervención en directo desde la Casa Blanca, el presidente Barack Obama calificó el hecho como un “horrible acto de violencia”.
“Ver caer a esos bravos estadounidense en el campo de batalla en el extranjero ya es bastante difícil. Verlos tomados por blancos en una base militar y en suelo estadounidense es aterrador”, dijo Obama.
El secretario de Defensa, Robert Gates, dijo por su parte estar “profundamente afligido” por el sangriento tiroteo.
Esta matanza -en la que murieron más soldados estadounidenses que los caídos en octubre en Irak- no dejará de golpear a unas fuerzas armadas presionadas por los duros combates y las prolongadas misiones de doce meses consecutivos en Irak y Afganistán, con descansos de apenas 15 días.
Entre los soldados involucrados en incidentes en Irak o Afganistán, el promedio de quienes sufren el síndrome pos traumático pasó del 38 al 52% desde agosto de 2008.