Medvédev condena los crímenes estalinistas y los intentos de justificarlos.
Publicado el 11-06-2009
Al precio del dolor
Por Alvaro Alba
presidencia el último día de 1999; es la primera ocasión que el inquilino del Kremlin toma tiempo y recursos para recordar a las víctimas de Stalin. En su intervención el mandatario reconoce que la memoria de las tragedias nacionales (entiéndase represión) es igual de sagrada que la de las victorias, destacando que millones de ciudadanos murieron como resultado del terror y acusaciones falsas, que fueron privadas de todos los derechos, incluido el de recibir digna sepultura.
Rompiendo con la tradicional tesis comunista de que en nombre de la construcción de socialismo fueron necesarios aquellos excesos; Medvedev afirma que ni el desarrollo del país ni ninguno de sus éxitos puede alcanzarse al precio del dolor y de vidas humanas. Reconoció que la mayoría de los jóvenes rusos, desconocen la historia y no pueden nombrar a personalidades fallecidos durante la apoca del terror estalinista; aunque reconoce el presidente que muchos de esos nombres fueron por décadas borrados de los textos y libros de historia. Medvedev afirma que no hay justificación para la represión, y es tarea de ellos mismos educar a las jóvenes generaciones en el respeto a los derechos humanos, al respeto de la ley, en los valores morales. También repitió la misma tesis que planteó Nikita S. Jruschev en 1956 durante el XX Congreso del PCUS – los crímenes de Stalin no echan sombra sobre la hazaña del pueblo soviético en la Segunda Guerra Mundial. Si en vez de colocar el discurso en su blog personal, hubiera estado ante el monumento, junto a los familiares de las víctimas de la represión, hubiera sido más sincera la alocución.
La oposición política al Kremlin aprovechó la jornada para recordar la euforia en círculos políticos y sociales rusos por el lento, pero presente restablecimiento de la figura de Stalin como ejemplo de administración, orden y firmeza. Y aparecen estrofas del himno soviético en las estaciones del metropolitano moscovita, y se habla de volver a colocar estatuas de Stalin, en muchas estaciones de ese popular sistema de transporte capitalino, argumentado que urge mantener la precisión histórica. La precisión histórica pasa por el recordar y reconocer a las víctimas del totalitarismo en vez de alabar al represor.
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