Publicado el 11-06-2009
Los Crímenes Monstruosos
de Estos Tiempos
La cantidad de crímenes que se están cometiendo contra niños, adolescentes y jóvenes en distintas ciudades de los Estados Unidos de América, es alarmante, inconcebible a la luz de las tradiciones estadounidenses que no excluyen, desde luego, este tipo de delitos pero en mucha menor escala. Cabe, por consiguiente, que expertos en psicología social, en criminología y en psiquiatría, para no mencionar otras ramas del saber, estudien las características que determinan estos crímenes que están alcanzando monstruosidades muchas veces indescriptibles. A esto hay que agregar que no solamente se trata de crímenes contra niños adolescentes y jóvenes sino también contra personas de mayor edad. Los criminales, desde luego, deben tener un historial desconocido pero espantoso. No necesariamente deben cometer esos crímenes con un origen reciente, sino con una deformación anterior que fue disimulada o indebidamente tolerada por la sociedad y las autoridades.
Además de las especialidades mencionadas, hay que consultar con moralistas porque, sin duda alguna la moral o, mejor dicho, la ausencia de moral, ya sea por inmoralidad o por amoralidad, es un factor fundamental en estos hechos delictivos. Inmoralidad es la que practican personas que conocen la moral y la violan. Y la amoralidad se refiere a los que no saben qué es la moral y por consiguiente no la practican ni la respetan.
Resulta sorprendente –por darle algún calificativo– todo lo que gira alrededor de estos escándalos de crímenes que cometen niños, adolescentes y jóvenes, lo mismo que personas de mayor edad, inclusive de avanzada edad, porque son de una repugnancia absoluta, incompatible con las esencias de la sensibilidad humana normal. Y no se necesita de una extraordinaria imaginación para descubrir que esta manera de actuar y de sentir es el producto de una irresponsabilidad social de parte de esos delincuentes y, en cierto modo, de parte del ambiente en que se desenvuelven.
Hay quienes dicen que estas cosas no son nuevas, que lo nuevo es la divulgación moderna que ahora tienen esos crímenes. Y aunque algo de eso hay, no existe proporción razonable alguna entre lo que puede haber habido antes y lo espeluznante que hay ahora. Lo que sucede ahora pareciese que se trata de algo que es el producto de una imaginación calenturienta empeñada en descubrir monstruosidades que no se han cometido pero que adquieren vida en una exposición escrita por un novelista de mal gusto que las inventa con ciertos visos de posibilidad. Sin embargo, es terrible comprobar que no se trata de ficción sino de una macabra realidad.
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