Las defecciones masivas, la droga y la corrupción son los flagelos del ejército y la policía afganos, indicaron comandantes de la OTAN, al comentar el estado de esas fuerzas destinadas a garantizar la seguridad de Afganistán en un futuro próximo.
Los ministros de Defensa de la OTAN aprobaron en octubre en Bratislava una estrategia anti insurreccional basada en la protección de los civiles y en la formación acelerada de las fuerzas de seguridad afganas.
Sin embargo, esa formación es un verdadero desafío para los comandantes de la OTAN, que dirigen en Afganistán la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de 70.000 hombres.
Unos 10.000 soldados afganos de los 94.000 entrenados por los occidentales han desertado, declaró el general alemán Egon Ramms, comandante del estado mayor interaliado, responsable de las operaciones de la ISAF.
“Y 15% de los soldados tienen problemas de droga”, agregó Ramms en un encuentro con la prensa en Linnich, cerca de la frontera germano-holandesa.
La policía sufre los mismos problemas con el agregado de la corrupción, añadió el general alemán.
El teniente coronel británico John Shirras explicó por su lado que para alcanzar el objetivo de 134.000 hombres de aquí a fin del 2010, la ISAF debe formar 3.000 soldados por mes.
“De esa cifra, un millar reemplaza a los muertos y a los desertores”, dijo.
La mayoría de los desertores regresan a su familia. El ejército nacional recluta en todas la regiones y los soldados deben servir en todo el territorio, por lo cual deben pasar largos meses lejos de su familia.
A pesar de todo, “el ejército es, de lejos, la institución más eficaz del Estado afgano”, agregó Shirras.
Las pérdidas del ejército afgano son más graves que las de de las fuerzas internacionales. En 2009 podría registrar 800 muertos.
Desde el inicio del 2009, la fuerzas extranjeras han perdido unos 400 hombres.
La policía, 68.000 efectivos, también registra pérdidas importantes, unos 1.500 muertos en 2009, y el mismo números de desertores y drogadictos.
Los policías sirven en el mismo lugar donde son reclutados. Eso preserva sus lealtades tribales pero también los vínculos con las redes susceptibles de corromperlos.
La formación y los salarios de los policías no han formado parte de las prioridades de los aliados.
Los policías han sido formados por contingentes nacionales, polacos o alemanes, por ejemplo, sin coordinación suficiente.
“Debemos tener la autoridad de coordinar la formación”, insistió el general Ramms. Se necesita “una fuerza paramilitar” similar a una gendarmería, agregó.
El comandante en jefe de la ISAF y de las tropas estadounidenses, el general Stanley McChrystal, planea aumentar de aquí a 2013 los efectivos policiales a 160.000 hombres y los del ejército a 240.000.