El secretario general de la Convención de la ONU para el Cambio Climático, Yvo de Boer. A la derechaEl jefe de la delegación de los Estados Unidos de América, Jonathan Pershing.
Estados Unidos como excusa para poner sus intereses nacionales por delante del sufrimiento de esos millones de personas que por culpa del cambio climático pasan hambre, han perdido sus casas, sus medios de vida y hasta su vida”, afirmó José A. Hernández de Toro, portavoz de Intermón Oxfam.
El acuerdo que se alcance en diciembre en Copenhague debería adoptar la forma de una declaración “políticamente vinculante”, pero no “jurídicamente vinculante” a diferencia de un tratado multilateral del tipo del Protocolo de Kioto. Esto eximiría a los gobiernos de obtener la aprobación de sus Parlamentos.
La declaración iría acompañada de uno o varios anexos en los que se recogería la sustancia del futuro acuerdo y del compromiso de convertirla posteriormente en un tratado, según los negociadores en Barcelona.
La fuerza de esta declaración recae ahora en los jefes de Estado y de Gobierno, 40 de los cuales anunciaron su intención de ir a Copenhague, según Yvo de Boer, encabezados por el brasileño Lula da Silva, que desde Londres llamó a su homólogos a acudir a la cita para evitar un fracaso.
Cuatro activistas de Greenpeace escalaron el viernes la estatua de Colón, en las Ramblas de Barcelona, cuyo dedo señala hacia a América, para protestar por la “falta de compromiso” de Estados Unidos.