hasta 2008 más de 42.000 cubanos han salido ilegalmente de la isla en balsas.
De ese total, más de 18.000 fueron interceptados por las patrullas costeras estadounidenses y devueltos a las autoridades, pero a los más de 24.600 que llegaron a Estados Unidos de forma ilegal no se les permite ahora volver a Cuba, y muchos de ellos han sido privados de sus propiedades.
Del Castillo señaló que para estos cubanos vivir en su patria “no es un derecho, sino una concesión” que el Gobierno de Raúl Castro solo otorga a mayores de 60 años y en casos muy concretos.
Las restricciones a la libertad de circulación también se dan de forma interna, aseguró, en la discriminación a los afrodescendientes que desean viajar a La Habana, a los que se califica despectivamente como “palestinos” y se limita el plazo de días en el que pueden permanecer en la ciudad.