Vista de varios fragmentos de piedra que simbolizan partes del Muro de Berlín y que han sido colocados a modo de piezas de dominó que recorren la línea entre la Potsdamer Platz y el Reichstag en Berlín, Alemania. El próximo 9 de noviembre, durante las celebraciones por el vigésimo aniversario de la caída del Muro, los fragmentos se dejarán caer uno sobre otro, recorriendo así dos kilómetros del desaparecido Muro. (EFE/Alina Novopashina)
Publicado el 11-07-2009
East Side Gallery recuperó sus colores
Por Gemma Casadevall
fronterizo entre el sector estadounidense y el oriental, donde asimismo se encuentra ahora un Museo del Muro -también privado-, el más visitado por Berlín.
Mientras en el interior del museo se recrea, más o menos fielmente, algunas de las fugas más vistosas de la RDA -coches de doble fondo, etc-, en el exterior estudiantes disfrazados de policías germano-orientales posan por un par de euros con los turistas junto a una réplica de la antigua caseta fronteriza.
“Los grafiti de la East Side Gallery fueron una muestra meritoria de arte espontáneo, con el que se ilustró el sentimiento colectivo de libertad con la desactivación de la Franja de la Muerte”, explicó a EFE Michael Hasselhof, crítico de arte crecido en la antigua RDA.
“Podrá discutirse de si es o no arte, pero está claro que fue liberador ver plasmadas esas pintadas desde el lado prohibido, el oriental”, añadió.
“No me defino como artista, soy un ilustrador”, responde modestamente Blach, en 1989 uno de los habitantes del “oasis berlinés” que fue el sector occidental, es importante conservar la “East Side Gallery”, lo que no quita que deba existir un lugar donde se documente más fielmente lo que fue la RDA y su extinción.
“Debería haber un centro donde se trate seriamente lo que fue la Franja de la Muerte, y también lo que quedó tras su caída. Es decir, la liberación, de un lado, y la sensación de pérdida en muchos ciudadanos del este”, explica.
Pérdida sobre todo de identidad, prosigue, al ver cómo la RDA y todos sus símbolos, no sólo los odiados y temidos, sino también los cotidianos y otros referentes, desaparecieron “engullidos” por la reunificación.
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