MOCA, Provincia Espaillat. Recorrer la República Dominicana ha sido siempre una experiencia muy agradable. He Estado relacionado con esa nación desde 1955 cuando contaba con 10 años de edad, pero en mi memoria hay recuerdos anteriores a esa fecha, sobre todo conversaciones de mi padre que siempre creyó que no existía diferencia alguna entre cubanos y dominicanos. Para papá se trataba en realidad de un mismo pueblo. La pasada semana, mientras recordaba esas cosas, no podía explicarme cómo había transcurrido tanto tiempo sin visitar el amado país.
Ahora bien, no he dejado pasar una semana sin intentar ponerme al día sobre la República Dominicana. Leo sus diarios y sintonizo casi todas las noches un noticiero televisivo que se trasmite desde Santo Domingo. He seguido acumulando libros sobre su historia y literatura en mi biblioteca personal. No he perdido nunca contacto con mis muchos amigos de Quisqueya y asisto regularmente a reuniones culturales dominicanas en Miami.
Pero al regresar a Santo Domingo para una visita no me explicaba cómo había dejado pasar tanto tiempo sin recorrer las calles y caminos de Quisqueya. Y cuando me iba adentrando en el Cibao ratificaba mi convicción de que se trata de una de las regiones más hermosas del planeta.
Mi principal tarea en este viaje era pronunciar una conferencia en el Centro San Juan Bosco de Moca, invitado por el reverendo Gregorio García (el muy querido “Padre Goyo”). A mi llegada a la ciudad pude escuchar una conferencia pronunciada por el doctor Bruno Rosario Candelier, presidente de la Academia Dominicana de la Lengua. A partir de entonces pude comprobar el gigantesco progreso experimentado por la provincia Espaillat. El doctor José Rafael Vargas, considerado un orgullo mocano y actual presidente del Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (INDOTEL), ha contribuido en forma increíble a mejorar las condiciones de vida de sus coterráneos. Funcionarios tan eficaces como el gobernador Aníbal Guzmán y el actual alcalde (Síndico) de Moca deben ser reconocidos. Por citar sólo un ejemplo, el desarrollo de las telecomunicaciones y la cibernética en general es evidente.
Se han inaugurado salas digitales, programas recreativos, centros asistenciales de todo tipo y hasta una nueva cárcel que merece ser resaltada como modelo en todo el Caribe. Allí y en una academia militar, donde participé en una actividad con jóvenes reclutas, conocí a altos oficiales con rango de general o de coronel, personas amabilísimas y cultas, miembros distinguidos
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