el acceso para verlo. Su familia no puede visitarlo.
Así que le dije a Antúnez que vendría al Pleno de la Cámara de Representantes y utilizaría el gran privilegio que me dan mis electores para contarle al mundo la brutalidad que Mario Pérez Aguilera, ese prisionero político, y los muchos otros están confrontando cada día; y además que hablaría sobre la falta de humanidad a la que son sometidos al no permitir a sus familiares visitarlos.
La isla que el mundo ignora. Y lo que es peor, a tan solo 90 millas de nuestras costas, y que por más de 50 años ha estado en manos de un déspota demencial que ordena acciones como las que he mencionado esta noche.
Yo continuaré denunciando la brutalidad, la falta de humanidad, y también continuaré recordándole al mundo que a pesar de esa brutalidad, Cuba pronto será libre.
(Continuará)