El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, está trabajando arduamente para lograr 60 votos que aseguren este sábado por la noche el avance del proyecto sobre el plan de salid.
Reid, como esos equilibristas en la cuerda floja, está tratando de asegurar el voto de tres demócratas moderados que no han dicho si apoyarán o se opondrán a la medida.
Los obstáculos siguen siendo la creación de un seguro federal de salud y las normas sobre el aborto.
Hay muchas cosas para ajustar. Por ejemplo, la Oficina de Presupuesto del Congreso (BCO) ha estimado que el seguro federal tendrá un impacto relativamente menor en el sistema actual, pero sus primas serán “algo más elevadas” que las de los aseguradores privados ya que atraerá a unos 4 millones de clientes.
Ese alcance reducido se debe a que Reid, para asegurar votos de legisladores que no ven con buenos ojos el seguro estatal, introdujo en su proyecto una cláusula que permite a los estados no incorporarse al seguro federal.
Pero incluso el plan aprobado este mes por la Cámara de Representantes atraerá a 6 millones de personas, estima la CBO. Eso se debe a que el seguro federal no tendrá los medios para controlar los costos y el monto de las primas.
Los analistas de la CBO, que es un órgano independiente, dijeron que el seguro federal probablemente cobrará primas más elevadas debido a que es improbable que los funcionarios federales de salud usen las tácticas severas para mantener los costos bajos, como negar ciertos tratamientos médicos.
Eso atraerá a la gente más enferma al plan federal, obligándolo a cobrar primas más elevadas.
Tanto el plan del Senado como el de la Cámara de Representantes limitarán estrictamente la participación en el seguro federal a la gente que no tenga acceso a un plan asequible a través de su empleador a aquellos que trabajan en negocios pequeños y podrán comprar en la bolsa de seguros, administrada por el gobierno, en la cual competirán el seguro federal y los seguros privados.
El bloque demócrata tiene 58 legisladores y hay dos independientes que siempre lo apoyan.
Uno de ellos es Joe Lieberman quien dijo que no votará por la medida si incluye el seguro estatal.
El senador Ben Nelson (D-Nebraska) que se opone firmemente al aborto, dijo que está en desacuerdo con lo que dice el proyecto al respecto ya que él desea una restricción firme al uso de fondos federales para los abortos.
Nelson y dos correligionarias centristas, Mary Landrieu de Luisiana y Blanche Lincoln de Arkansas, siguen siendo la incógnita mayor para los dirigentes demócratas, ya que han expresado objeciones.
En tanto la senadora Olimpia Snowe, de Maine, la única republicana que votó en comisión junto los demócratas, ya informo a Reid que no apoyará el proyecto actual.