Nadie niega el placer de comprar ropa, comer en grandes restaurantes y tener un carro nuevo cada año, pero tampoco podemos negar el placer de vivir una vida tranquila cuando tengamos una edad avanzada. Afirmación que muchas logramos comprender a tiempo, pero otras necesitan el consejo de una buena amiga.
No importa si eres profesional, empleada de cualquier negocio o ama de casa o madre de familia, puedes ahorrar tan pronto te lo propongas. Tan pronto como esta semana, empezando el 1 de enero. Comienzo de una nueva etapa.
La mejor manera es eliminando las deudas de tarjeta de crédito. Si no puedes eliminarlas por ahora, al menos puedes consolidar el monto con la ayuda de una agencia de crédito. Recuerda, el interés de una tarjeta de crédito fluctúa entre un 7 y el 20 %, a veces más, así que vale la pena consolidarlo todo bajo un único pago que normalmente tiene una tasa de interés menor.
Una vez que logres la consolidación no te apresures a gastar más dinero, porque crearías más deuda. Guarda las tarjetas en un lugar que no acostumbres a ver. Mejor si te deshaces de ellas. Quédate con una por si tienes una emergencia.
El segundo paso es proponerte ahorrar lo más que puedas. Por ejemplo, plantearte una meta mensual. Los economistas aconsejan ahorrar al menos el 10 por ciento de los ingresos. Mejor si puedes guardar más. Ya sé que no es fácil, sobre todo si no tienes un gran sueldo. No obstante, aplica la aritmética. Limita tus gastos a lo que verdaderamente necesitas. Deja a un lado el malgastar. Cada vez que sientas la tentación de comprar algo pregúntate si verdaderamente lo necesitas.
Comienza el año fresca y con la idea de tener más con menos. Sobre todo tener dinero ahorrado cuando llegue el próximo.