El lunes un sismo de 6,6 grados en la escala de Richter sacudió Turquía, y frescas están en la memoria las devastadoras escenas del terremoto del 12 de enero en Haití, con 7,0 grados y más de 200 mil muertes, o las de Chile el 27 de febrero, de 8,8 grados.
De acuerdo al Servicio Geológico de los Estados Unidos, cada año se registran en el mundo entre 130 o 140 sismos con capacidad destructiva de 6,0 a 6,9 grados Richter.
Los constantes movimientos de las placas tectónicas, grandes masas de roca sobre las que se asientan países y continentes, pero que en realidad flotan, y se rozan o chocan entre sí, causan las fuertes sacudidas que tanto daño y terror provocan.
La frase del arquitecto nicaragüense José Francisco Terán Callejas, “los terremotos no matan, pero las malas construcciones sí”, cobra mayor vigencia.
Terán, que ha sido catedrático de varias universidades, incluyendo la de Ann Arbor, Michigan, y director del Instituto Nacional de Ciencias de la Construcción, en Washington, fue el invitado a la conferencia auspiciada por la Fuerza de Tarea Cívica Nicaragüense (NCTF, siglas en inglés), con sede en Miami-Dade, para desarrollar el tema Nuestro Próximo Terremoto, dirigido a sus nacionales.
La ciudad de Managua ha sido destruida por terremotos en tres ocasiones. Terán explicó que el terremoto de Managua en diciembre de 1972, de 6.2 grados Richter, liberó energía equivalente a dos millones y medio de toneladas de dinamita (TNT) a apenas tres kilómetros de profundidad, o sea unas 80 bombas atómicas como las detonadas en Nagasaki, Japón, en 1945.
El terremoto de Haití fue comparable a la explosión de 32 millones de toneladas de TNT a 13 kilómetros de profundidad, y el de Chile a 28 mil millones de toneladas TNT a 35 kilómetros de profundidad.
El peligro de Managua es que los epicentros están concentrados debajo de la ciudad. En Haití el epicentro fue a 25 kilómetros al Este de Puerto Príncipe, y en Chile a 320 kilómetros al Sureste de Santiago y a 115 de Concepción. En Managua la distancia del epicentro a la ciudad es 0, pues está exactamente debajo de ella.
Terán comentó que siendo que el anterior terremoto en Managua fue hace 38 años, urge prepararse para tal eventualidad, aunque lamentó que en la ciudad no se respetan los códigos de construcción, lo que aumenta los peligros.
La conferencia de Terán, que no será la única, espera desembocar en la formación de grupos de respuesta rápida de nicaragüenses en el exterior, en caso de terremoto en su país, explicó Roberto Orozco, directivo de la NCTF.
En 1893 Managua fue reducida a escombros bajo lo que se denomina como El Aluvión, una gran correntada de lodo bajada de las Sierras de Managua, al impacto de un terremoto al pie de la falla Mateare-Las Nubes. Algunos estiman que esta falla es capaz de generar un sismo de 8.2 de magnitud Richter.
38 años después, en marzo de 1931, Managua fue sacudida por un terremoto de magnitud 6,0 que causó unos 1,500 muertos y unos 3,500 heridos. Destruyó el 75% de la ciudad, que tenía unos 90 mil habitantes.
41 años más tarde, el 23 de diciembre de 1972, Managua fue sacudida por un terremoto de magnitud 6,2 que causó 8 mil a 10 mil muertos y unos 12 mil heridos. El terremoto destruyó el 75% de la ciudad incluyendo el 100% de los hospitales, cuarteles de bomberos, estaciones y cuarteles de policía, 20 mil viviendas en el casco urbano y unos 6 mil colapsos en la periferia.
El experto dijo que las probabilidades de un terremoto en los próximos 3 a 6 años en Managua son de un 50% a un 100%, y causaría cerca de 35 mil habitantes muertos y 50 mil heridos. Daños a la propiedad por el 60% o 75%, estimados en $15 mil millones.
Nicaragua enfrenta posibilidades de terremotos en las ciudades de Managua, León, Masaya, Granada, Chinandega y Rivas.