En agosto de 1994, transcurrido un lustro después de la caída del Muro de Berlín que dividía Alemania en dos mundos diferentes y después de que el socialismo dejó de existir como un bloque de países, aislada, sin recursos y sin ningún aliado al alcance capaz de ofrecer subsidios, Cuba permaneció bajo los designios del malogrado sistema, por la voluntad única de su cúpula gobernante.

La escasez extrema de alimentos, la falta de medicamentos, la inexistencia de artículos de aseo, la carencia de transporte público y las horas interminables sin servicio eléctrico que literalmente paralizaban el país fueron el caldo de cultivo para un malestar general que terminó en el estallido de aquel 5 de agosto cuando miles de habaneros a lo largo de la avenida Malecón rompían cuanto se encontraban a su paso a los gritos de “Abajo Fidel”, Abajo la revolución”.

La manifestación espontánea duró pocas horas. Las hordas represivas del régimen con atuendos de civiles se encargaron de neutralizarla momentáneamente con fuerza bruta y la válvula de escape que encontró Castro para aplacar el hervidero fue abrir nuevamente sus fronteras y dar paso al éxodo masivo que terminó con la salida de más de 35.000 cubanos del país con rumbo a EEUU.

A más de dos décadas de aquellos sucesos, la situación social y económica imperante en Cuba no ha cambiado para la gente de a pie. Lo que ha cambiado es que la élite de Gobierno, a fuerza de poder mantenerse en control ha ido introduciendo herramientas de la economía de mercado que le permite al régimen ingresar divisas y recursos, sin que ello signifique un ápice de alivio para la población y mucho menos la apertura de espacio para un cambio político.

La caída del campo socialista y la negativa de Cuba a reconocer el fracaso mundial de este sistema impusieron al pueblo de Cuba vivir la dura prueba del llamado “Período Especial” que dio lugar al “Maleconazo”.

El agente externo que pudiera representar un nuevo detonante para una explosión social en Cuba es la pérdida total del sustento venezolano.

Quizás el próximo Maleconazo esté a las puertas, es cuestión de tiempo.

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