Por Adolfo Franco

El recuerdo de una Venezuela próspera se desvanece minuto a minuto mientras Nicolás Maduro y su régimen totalitario comunista continúan cometiendo delitos y violando los derechos humanos. El Fondo Monetario Internacional ha declarado que la economía de Venezuela es la peor del mundo y un gran número de venezolanos viven en condiciones deplorables.

Lamentablemente, la brutalidad del régimen de Maduro está llevando al país a una situación similar a la de la Cuba, donde las personas se enfrentan a largas filas sólo para adquirir artículos básicos de necesidad. La cotidianidad del venezolano se ha convertido en experimentar medidas arbitrarias y temer por sus vidas. La tasa de homicidios en Caracas se encuentra entre las más altas del mundo. Los adultos y niños buscan comida en basureros y los ciudadanos honrados son encarcelados injustamente por expresar su deseo de una nación democrática.

Sin embargo, el sufrimiento de los venezolanos ha llegado a los oídos del Presidente Trump, su administración y a los legisladores republicanos. La administración Trump y miembros del Partido Republicano como el Gobernador Rick Scott, el senador Marco Rubio y el congresista Mario Díaz-Balart, luchan incansablemente por la democracia de Venezuela. Tomemos, por ejemplo, la más reciente muestra de solidaridad, cuando el vicepresidente Pence visitó a las familias de refugiados venezolanos en Colombia durante su gira por América Latina donde escuchó historias de dolor y sacrificio.

El vicepresidente hizo eco de su sentimiento de solidaridad durante una conferencia de prensa conjunta en Cartagena, Colombia, y dijo: "Dirigido por el presidente Trump, Estados Unidos ha emitido tres rondas de sanciones específicas, incluyendo nuevas sanciones la semana pasada contra Maduro y su círculo interno…, continuaremos actuando hasta que el régimen de Maduro restablezca la democracia, celebre elecciones libres y justas, libere a todos los presos políticos y termine la represión del pueblo venezolano. "

La solidaridad de la administración con el pueblo venezolano está efectivamente respaldada por varias rondas de sanciones contra este régimen opresor. Estas sanciones se dirigen a aquellos que llenan sus bolsillos robando a los venezolanos trabajadores y más tarde se aventuran al sur de la Florida para gastar cantidades obscenas de dinero sin pensar en que su país se encuentra al borde del colapso.

La administración Trump continúa firme en su oposición a la dictadura venezolana. Después de la "constituyente", el asesor de Seguridad Nacional, H. H. McMaster, señaló que esto era un "ataque escandaloso de poder absoluto", incluso por los estándares de Maduro. Debido a estas falsas elecciones, McMaster agregó que "Maduro no es sólo un mal líder, sino que ahora es un dictador".

El presidente Trump -y toda su Administración- han demostrado su compromiso con Venezuela y ser un amigo y aliado de confianza para Latinoamérica. Él se mantendrá no sólo con los venezolanos que siguen siendo víctimas de un gobierno autoritario, sino también con la comunidad venezolana en el sur de la Florida que también sufre por su país de origen. Como latino, sé que mientras los venezolanos luchen por la democracia, el gobierno de Trump estará con ellos.

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