Al Lumpen lo que es del Lumpen
Mientras cientos de publicaciones se debaten entre si luchando por colar el título sensacionalista o con aires de seudoactualidad, El Lumpen se preocupa por titular de manera atractiva e imbatible, a sabiendas de que su público la mayoría de las veces se queda en la epidermis

Hace algunos meses una página inquieta hace de las suyas en las profundidades de ese gran basurero mundial que son el internet y las redes muchas veces antisociales.

Al inicio apareció con diversas fachadas para consolidarse en una, que por derecho propio, ha puesto en ridículo a los más conocedores y en evidencia a no pocos sabiondos.

Su nombre es El Lumpen y su firmante un tal Siro Cuartel apegado a las noticias para construir otra realidad que rompe récords de atención y confusiones.

La página anunciada como una fuente exquisita de información sobre Cuba y el Mundo, tiene mucho de sátira por lo meramente burlesco, aunque su peso recae en manejar realidades que gozan de una credibilidad inobjetable, sobre las cuales brota un torrente de ironía y ridiculización de alto calibre.

Siro Cuartel, un ser divertido, con estilo de redacción propio y norma sacada de las más pulcras redacciones de noticias del idioma Español, sabe lo que hace y para quien escribe.

Mientras cientos de publicaciones se debaten entre si luchando por colar el título sensacionalista o con aires de seudoactualidad, El Lumpen se preocupa por titular de manera atractiva e imbatible, a sabiendas de que su público la mayoría de las veces se queda en la epidermis y sólo lee los enunciados, pues siente que no tiene tiempo para dedicarle a la noticia.

Y esa es la herramienta de Siro Cuartel, quien en ningún momento nos engaña, simplemente nos manipula. Quienes disponen de la tenacidad para leer completo cada uno de sus informes por lo general terminan complacidos y risueños, nunca desinformados.

Siro Cuartel no es un comediante o un humorista. Hay que valorar su empeño en el mejor sentido de la palabra. Se trata de un autor que desaprueba la realidad que le ha tocado vivir y lo hace usando su arma más potente: el arte de la palabra. Bastante hace con convertir en viral un texto o un enunciado sin ser un video plagado de insensatez, excentricidad o estupideces.

El Lumpen es un regalo extendido para personas inteligentes. Patrimonio de lectores avisados. Duele decirlo, pero lo que Siro Cuartel logra entre líneas, o más bien, entre comas, ese aire suyo de hacer gala de los mejores vocativos, se extraña en los periódicos que más consumimos, detenidos muchas veces en el despacho frío llegado desde las agencias de noticias o tomado de las redes sociales.

Esta es una muestra de que la gente quiere, desea y espera, que quienes escriban se pongan al servicio de interpretar la realidad, de explicarla, de salpicarse con ella. Es hora de evitar esa actitud embustera de no tomar partido con nada, mientras nos ahogamos en un entorno hostil y farsesco que amerita opinar, ensayar, ser y estar. Ensayar nunca fue neutral.

Los textos de Siro bien podrían ser antologados como una especie de resumen burlesco de las penurias y papelazos que enfrentamos cada año. Un cariñoso repaso de miserias cotidianas.

Mientras reviso las maldades literarias de Siro Cuartel me vienen a la mente los bandidajes del Lazarillo de Tormes en aquella antológica novela española de estudio obligatorio en nuestros años escolares. Es que El Lumpen es a resumir cuentas eso, una síntesis picaresca que se inspira en el más crudo realismo, un esbozo irónico y despiadado sobre la sociedad en su justo momento, sin demoras, con una estructura itinerante que corre los riesgos de la inmediatez y la desinformación.

Créanme, el único momento en el que no compartimos las ideas de Siro, es ese instante en el que descubrimos que hemos sido presa de su propia sed. Por eso aprovecho mientras me llega la hora de ser destrozado por sus líneas pérfidas y canallescas para dejar por sentado que en realidad debemos concederle al César lo que es del César y al Lumpen lo que es del Lumpen.