Los venezolanos hemos hecho de todo para mostrar nuestra inconformidad y rechazo a la tiranía que nos oprime y hambrea, encarcela y asesina, que nos confisca el presente y pretende hacerlo también con nuestro futuro.

Estamos en desobediencia y más que eso: estamos en rebeldía, en resistencia contra un régimen manejado desde el extranjero que con su aliado indocumentado, pretende continuar ocupándonos.

Venezuela ha dicho ya basta, ¡se acabó! como cualquier mujer hastiada de humillaciones, golpes y deslealtades del marido. Y cuando dice hasta aquí, no hay diálogo, acuerdo, conversación o encuentro que pueda con la decisión tomada.

Los ciudadanos venezolanos estamos decididos a salir de la tragedia. Varias son las generaciones que se han alzado e impuesto con su rebeldía a que se instaure definitivamente el narco-comunismo en Venezuela, incluso que se suscriba nada con el autor de sus desventuras. El único acuerdo posible es en cual avión se quiere ir .

Sobre la fraudulenta Constituyente, si va o no, carece de importancia porque el régimen está condenado a la destrucción. Tanto así que “la mejor constitución del mundo” ya no les sirve, pretenden cambiarla cuando debieron cumplirla; la violaron mil veces con saña y alevosía. No les sirvió la constitución del “comandante eterno”, ni les servirá ninguna otra… están de despedida.

Zapatero perdió su viaje, ya no engaña nadie. Ese señor no piensa en una Venezuela democrática, libre y con justicia. Lo que ese sujeto ha tratado durante meses es que el narco Estado se mantenga, quien sabe con cuales oscuras intenciones. Los otros mediadores no aparecieron más… algo de vergüenza les quedaba.

En los días que han antecedido a este de hoy, hemos observado angustia y esperanza, preocupación y fe en la población, pero sobre todo, determinación. Intuimos que estamos en horas decisivas y sin duda lo estamos. Llegó el tiempo de la unidad efectiva mientras el régimen sigue atrincherado en los únicos espacios que les queda: oficinas ministeriales e institutos que a nadie representan, que los venezolanos desconocemos y que el mundo señala como jerarcas miembros de la peor de las dictaduras. El pueblo los abandonó y pueblo somos todos.

Avancemos con la convicción que nuestra lucha dará sus frutos. Falta menos para reconquistar la libertad anhelada.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario