El título del artículo aparecido en The New York Times no deja espacio a las dudas: “El asalto a los colleges y al Sueño Americano”. Una agravante advertencia referida a la educación universitaria en la nación que, en nuestro Miami Dade College, es blasón de combate. A nosotros, entonces, no nos toma de sorpresa saber que la tendencia general de los gobiernos estatales es la de reducir el dinero que se separa para desarrollar y hacer avanzar las instituciones universitarias

Escribe David Leonhardt, el autor del texto, que están literalmente “asaltando la más poderosa máquina de movilidad hacia arriba” en la sociedad estadounidense. Y abunda sobre el hecho cierto de que los colleges públicos, o sea aquellos de política de puertas abiertas como el MDC, ostentan un récord notable para que sus estudiantes transiten con seguridad hacia la clase media y más allá en el espectro económico.

Es una circunstancia harto conocida pero que los políticos suelen mirar con cierta miopía. Permítanme reiterar otra de las máximas en esta ecuación: son estudiantes que provienen de modestos y humildes orígenes y en casi todos los casos, los primeros de dichas familias en acceder a la universidad.

Explica Leonhardt que algunos de estos colleges públicos, y aclaro que bajo ninguna circunstancia MDC participa de esta solución mediatizada, han optado por desestimar estudiantes de bajos recursos en pro de aquellos en una situación más afluente económicamente. Un verdadero disparate, algo desmoralizador como afirma el autor, sobre todo cuando los políticos de ambos partidos se rasgan las vestiduras dilucidando cómo pueden hacer funcionar el llamado sueño americano.

Una situación sencillamente dramática: Estados Unidos está invirtiendo menos en educación universitaria, al mismo tiempo que la globalizada economía digital hace que esa instrucción sea más importante que nunca, es la paradoja que plantea el autor con la cual me siento totalmente identificado.

Éste es el cuadro que amenaza con menoscabar el buen trabajo que desempeña el sistema de colleges de la Florida. Nunca he pensado que el tema deba ser preterido en favor de otras urgencias sociales y me satisface mucho que un diario tan prestigioso le siga dando voz a tan grave dilema: “Es como si nuestra sociedad estuviera tratando, deliberadamente, de restringir oportunidades y empeorar la desigualdad de ingresos”.

Es desagradable e improcedente levantarse en la mañana y saber que millones de dólares vuelven a ser cercenados del presupuesto para la educación universitaria. Desde el 2008, apunta el Times, el gasto por estudiante en este sector ha caído en un 18% a nivel nacional.

Los cuerpos estatales de legisladores “dificultan el acceso de sus residentes a la educación superior de calidad”, apunta Sandy Baum, del Urban Institute. “Es de una escasa visión”.

El daño mayor, aclara el diario, está ocurriendo en el sistema de colleges públicos, donde figura nuestro MDC. Es aquí donde matricula el mayor número de alumnos de bajos recursos, puntualiza.

Que no quede la menor duda, el asalto a los colleges y al sueño americano es un golpe bajo y directo al futuro de esta gran nación, que se vanagloriaba de contar con el mejor sistema universitario del mundo.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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