Claves actuales del gobierno corporativo
Los equipos directivos de las empresas son uno de los pilares que garantizan el desempeño de los planes estratégicos y el crecimiento de sus corporaciones

Los casos de corrupción y malas prácticas que han tenido lugar en el mundo, tanto en el ámbito privado como público, han llevado a las empresas a generar profundos cambios encaminados hacia una buena gobernanza que garantice que éstas sean gestionadas de manera responsable y transparente.

Ello explica por qué, tras los escándalos empresariales que sacudieron al Reino Unido entre 1990 y 1991, Sir Adrian Cadbury -el zar del imperio de los chocolates-, elaborara por encargo el primer código de buen gobierno de la historia de la comunicación corporativa.

Un cuarto de siglo después, las recomendaciones de su informe (“Código Cadbury”) siguen siendo reglas de obligado cumplimiento en los mercados internacionales para velar con lupa factores como la transparencia, la veracidad y el comportamiento empresarial por parte de los inversores y de los consumidores, sometidos al escrutinio de una sociedad que además de los indicadores financieros, quiere saber también cómo se ha llegado a esos resultados.

¿Qué es el gobierno corporativo?

Un conjunto de políticas, normas y procedimientos que regulan y agilizan la estructura y el funcionamiento de los órganos de gobierno de las empresas (accionistas o inversionistas, consejos de administración con sus consejeros y el director general) para lograr que aquellas crezcan de manera óptima y controlada, sin que se originen vaivenes en su administración y, al mismo tiempo, se genere mayor riqueza, empleos y más actividad económica.

El mundo funciona cada vez más rápido, está cada vez mejor conectado y los usuarios se tornan más exigentes. Para responder a estas exigencias competitivas, el gobierno corporativo se ocupa de la dirección estratégica general de la empresa y sus políticas corporativas (desde inversiones, fusiones y adquisiciones hasta el nombramiento de ejecutivos y planes de sucesión).

Y para ello utiliza una serie de mecanismos de control que aseguran el correcto desempeño de la dirección ejecutiva, así como la implementación del plan estratégico que se elija en cada caso.

Algunos expertos han llegado a afirmar -y no le falta razón- que el gobierno corporativo se ha convertido en uno de los pilares del sistema de libre empresa, en la medida que garantiza no sólo a los inversores la consecución del objetivo de creación de valor, sino también la sostenibilidad de las empresas por parte de los equipos directivos.

Pero la eficacia de los consejos de administración depende en gran medida de la transparencia y la rendición de cuentas por parte de dichos directivos, que explica las decisiones de todos los grupos de interés de las empresas y, además, contribuye a evaluar la responsabilidad social de todo proyecto empresarial ante las leyes tributarias, el crecimiento económico y el empleo.

Las prácticas del buen gobierno corporativo vela por que las actuaciones dentro de la organización se ajusten a criterios legales y éticos. Por ello, la observancia normativa o compliance se ha convertido en una regla imprescindible dentro de la empresa, con el objetivo de que tanto sus directivos y empleados como cliente y proveedores cumplan con el marco normativo aplicable.

Este Comité de Auditoría, que funciona con sistemas internos de control de acuerdo a estándares internacionales, se encargará de implantar planes de cumplimiento normativo, contrastarlos con las actividades diarias de la empresa, evitar blanqueo de capitales, fraude fiscal, estafa o delitos contra el Seguro Social.

¿Por qué el desarrollo del gobierno corporativo de las empresas en Miami, plantea nuevos desafíos?

Según un informe de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y del Creative Clase Group hecho público el pasado año en la Conferencia “Metas 2016” de la Cámara de Comercio, el Gran Miami es una de las regiones económicas con mayor potencial de los EEUU y el mundo, comparable a Singapur y Hong Kong.

Los autores del estudio destacan que Miami se ha convertido en el centro económico y financiero de América Latina y en una de las principales puertas de entrada a EEUU de empresarios y negocios de Europa y el mundo.

Ante este panorama y dentro de su estrategia de internacionalización, las empresas locales deberían afrontar este nuevo escenario y disponer de estándares internacionales que le permita a su gobierno corporativo un mejor conocimiento de su sector, del mercado y de todos los procesos administrativos y jurisdiccionales relacionados con el desarrollo de su negocio.

El progreso de un país, depende directamente de la pujanza de sus empresas y, sobre todo, de su capacidad de innovar y de competir. Sin embargo, a pesar del interés de las propias compañías por acreditar con mayor transparencia la calidad de su gestión, los procesos de internacionalización que éstas llevan a cabo se complejizan cada vez más, ya que en la diversificación de los negocios se acrecientan los riesgos tanto en el ámbito legal como en el de la imagen pública.

La incertidumbre en los mercados, las tensiones geopolíticas y la revolución digital obligan a las compañías a mantener una actitud de constante redefinición de sus estrategias. Para evitar posibles escenarios de crisis, las compañías poderosamente internacionalizadas necesitan contar con un modelo de gobierno que se ajuste a las exigencias de cada país y que esté coordinado con los grandes objetivos de su negocio.

(*) Analista y consultor. Breaking Strategy & Communication

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