Usted no va a ahorrar cuando le aumenten el sueldo. Usted no va a ahorrar cuando haga su último pago de carro. Usted no va a ahorrar cuando sus hijos se vayan de la casa. Todos sabemos que tenemos que ahorrar, pero la mayoría no lo hace. Usted lo va a lograr cuando el ahorro se convierta en una prioridad emocional.

El ahorrar nunca tiene prioridad por encima de comprar esa pizza, ir al cine, esa nueva tableta, celular o esos regalos de Navidad. Por lo tanto, tenemos la tendencia a gastar mucho dinero en comprar un regalo de Navidad para un amigo o, a veces, hasta para un familiar que ni conoce. Muchos se endeudan para comprar cosas como estas y terminan pagando por la Navidad en enero, febrero, marzo… y por el resto de su vida. Esos pagos terminan controlando nuestras vidas y nos hace decir cosas como: “Andrés, ¡es que no ganamos lo suficiente como para ahorrar dinero!”. ¡Falso, falso, falso, falso! Usted si gana lo suficiente para ahorrar dinero, pero aparentemente no está dispuesto a dejar de gastar en sus antojos, proyectos y sus buenas intenciones. Con tantos huecos por donde se fuga su dinero, con razón NO TIENE DINERO. No importa cuánto gane, usted puede ahorrar dinero pero tiene que convertirse en una prioridad.

Si un médico le dijera que para salvarle la vida a su hijo necesita una operación de $15,000 que su seguro no cubre y que tiene que hacerse en nueve meses, ¿pudiera ahorrar $15,000? ¡Por supuesto que sí! Podría vender algo, dejaría de gastar en cualquier cosa que no es necesaria para sobrevivir, y tomaría dos trabajos adicionales. En esos nueve meses se convertiría en un ahorrador profesional. Usted prácticamente haría todo para lograr tener los $15,000. El ahorrar se convirtió en una prioridad.

Ahora, ¿cómo lo hacemos? La solución es emoción enfocada. El secreto para ahorrar dinero es que tiene que ser una prioridad y sucede cuando enfoca su enojo o temor en sus decisiones financieras. Tal vez ya está enojado consigo mismo por ganar buen dinero y siempre estar quebrado. Tal vez tiene temor de no terminar como sus padres que dependen del Gobierno o de sus hijos. Lo que sea, pero enfoque su enojo en el ahorro. Pregúntese:

¿Cuál pago es más importante?, ¿a quién debo pagar primero?”. ¡Después de darle a Dios, páguese a usted mismo! Hasta que aprenda a dar a Dios primero, luego a usted mismo y finalmente todo lo demás, nunca va a ahorrar dinero.

Tanta publicidad y promoción han afectado nuestras emociones hasta el punto que nos hacen pensar que nuestros caprichos son necesidades. ¡YA NO MÁS! Las emociones bajo control son como un buen esclavo, pero terribles como un amo si le controlan. No importa qué tan educado o sofisticado se sienta, si no está ahorrando, está siendo gobernado por sus emociones.

Así que si está ahorrando para el fondo universitario, un viaje especial, ropa para sus hijos, enganche para la casa o cualquier otra cosa, ¡nunca es tarde para darle prioridad y empezar a ahorrar hoy mismo!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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