Abro la columna de esta semana con esta frase célebre de Jose Martí. Me atraen estas palabras del gran pensador cubano no solo por la nobleza de su significado, sino también porque muchos consideran que tienen que ser ricos para tener la gran satisfacción de poder donar. Las personas que no conocen el gran beneficio de dejarles algo a los pobres o enfermos en una herencia no se dan cuenta del gran bien que pueden hacer con sus pequeñas riquezas. Los pobres y los enfermos necesitan de la bondad de los buenos hombres y mujeres que le dejen algun beneficio material que le ayuden a paliar su condición social.

En varias ocasiones he representado como abogado a albaceas de herencias de hombres o mujeres buenos que se preocuparon por los pobres y enfermos de su “tierra”. Estos testantes consientes de la necesidad de los demás no tenían millones de dólares en efectivo que dejarle a los necesitados. Tampoco eran propietarios de una mansión o edificio majestuoso para distribuir en sus herencias. Las personas de las cuales me refiero solo tenían un pequeño apartamento en nuestra ciudad y una cantidad pequeña de dinero depositada en una cuenta de banco.

Algunos pasan por la vida sin que se sepa que pasaron por ella. Muchos viven sin dejar huellas, sin embargo una herencia a los pobres del fruto de su trabajo o de la suerte material obtenida en sus vidas le puede ayudar a trasender. Recomiendo que aquellos que no tengan a quien dejarle un legado por medio de un testamento o fideicomiso testamentario, que hagan unos de esos documentos dejándole su apartamento, pequeños terrenos, automóviles, camiones o dinero en el banco a los pobres. No tienen que dejárselo todo a los pobres o los enfermos si no quieren donar toda su herencia a una organización benéfica, pueden dejar partes de sus modestas propiedades o simple monto en el banco a una de sus fundaciones caritativas favoritas y otra parte a un buen amigo o quizás a un familiar lejano.

Si está interesado en beneficiar a pobres o enfermos puede hacer un testamento o fideicomiso caritativo o con una o varias contribuciones caritativas. Entre las herencias y fideicomisos testamentarios que he ayudado a administrar, el difunto ha dejado instrucciones testamentarias, por ejemplo, a St Jude Children’s Hospital. Este mencionado y famoso hospital en St Louis, Missouri, ofrece gran cantidad de tratamientos gratuitos a niños pobres de muchos lugares del mundo en lo que concierne la cura del cáncer y otras enfermedades. Esta institución benéfica también hace estudios para lograr la cura del cáncer juvenil.

No les recomiendo que le donen a cualquier institución benéfica. Recomiendo que antes de hacer su documento testamentario investiguen un poco a la institución por beneficiar. Se puede encontrar en varios sitios del internet qué promedio de las donaciones a su organización caritativa de destinan a los salarios de los dirigentes de la institución. De esta manera podrá averiguar si la compañía a quien usted piensa donarle algo es legítima y honorable.

Algunas de estas mal llamadas caridades públicas benefician más a sus dirigentes que a los necesitados. Antes de hacer su documento de donación benéfica, pregúntele a algún profesional como su contador público, abogado o sus propias amistades de confianza sobre estas instituciones. He visto donaciones a universidades que estudian las curas de diferentes enfermedades. Aunque algunas de estas instituciones no obran solo para los pobres, si hay algunas que benefician a los pobres o enfermos directamente dándoles el auxilio que de otra manera no estaría a su alcance.

Pienso que muchos lectores consideran que su pequeño apartamento, lote de tierra, hogar, automóvil o dinero en el banco solo puede aportarle una pequeña suma a una institución benéfica. Sin embargo, me atrevo a decirles que he formado parte en algunas juntas directivas de instituciones de servicio público y cada centavo donado en mano de estas organizaciones tiene una gran importancia. Les comento, en una institución como Caritas un apartamento que después que se venda solo deje 50.000 dólares de beneficio, con ese dinero esta institución puede alimentar más de mil niños por meses en África o en nuestra propia ciudad.

En unas de las columnas anteriores informamos sobre la ley de sucesión de la Florida, el Estatuto Numero 732.102. Pero si alguien fallece intestado, es decir, sin testamento o fideicomiso testamentario y ese difunto no es sobrevivido por un cónyuge, hijos, padres, hermanos, abuelos, tíos o primos, el fisco estatal podría intervenir la herencia y quedarse con el beneficio de los bienes. Las leyes estatales de sucesión o herencia de una persona pueden pasar todos los bienes por caducidad, confiscación o falta de herederos legítimos. La ley de caducidad (“escheat” en inglés) se encuentra en el Capítulo de Ley Número 717 del Estado de la Florida.

Si no tiene parientes o amistades que se puedan beneficiar de sus pequeños tesoros, déjenselo a los pobres o enfermos de la “tierra” y será bien recordado y reconocido por los que más necesitan de sus aparentemente pequeños legados. Los enfermos y afligidos necesitan que le echemos nuestra suerte cuando salgamos de la tierra.

El Dr. Sergio J. Guzman, ejerce la profesión de abogacía en las ramas de Herencias, Tutelas, Testamentos, Fideicomisos, Bienes Raíces, Comercio, Salud Mental y Ley de Familia. Sus oficinas están ubicadas en el 2440 Coral Way, Miami, Florida 33145. Su número de teléfono es el (305) 262-6696; su número de fax es el (305) 854-1937 y el correo electrónico es GUZMANLAW@bellsouth.net.

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