@ovierablanco

“Son tiempos culminantes. O se van o se quedan, por lo que sepamos empujar del lado correcto de la historia”

El arresto domiciliario de Leopoldo López no quedó a salvo de los análisis audaces que apresuradamente enaltecen al G2 Cubano y lo elevan cómo los infalibles estrategas de “la movida”. No faltó el purista que además cuestionó la competencia del TSJ o lanzó al pajón a la MUD y a López, por haber “negociado a espaldas del pueblo”. Como escribió el sesudo amigo Ismael en las redes: “Algunos “analistas” de oposición ven la luz al final del túnel ¡y cierran los ojos!”.

No dudo que vivimos en tiempos de engaños, justicia amañada, constituyentes o fiscales embaulados, que han roto nuestra confianza grupal. Pero tenemos que ser sensatos a la hora de conceder mérito a algunos eventos, porque no hacerlo nos mantiene en un perverso estado de inmovilización y pasividad. Que a estas alturas del partido, intelectuales, comunicadores, gente bien preparada, convierta cada retroceso o derrota del gobierno en una “planificada estratagema” antillana, es pulmón para ellos. Mantener un ataque frívolo y apoltronado contra la oposición representada en María Corina, Ramos, López o Guevara, a la que con ligereza califican de ingenua o entreguista, es actitud típica de quienes carecen de dotes políticas de aditamento, y que no se suman a la lucha ciudadana por algún complejo de notabilidad o por el contrario, no tienen real disposición integradora. No es reducir a los teólogos de la conspiración a simples tecladistas. Es más elaborado. Es que para los constructores de especulaciones vacías (puristas), admitir que el gobierno está tambaleante y perdido por la acción de calle y la valentía de la mayoría de los líderes políticos, seria reconocer que están fuera de contexto; que desde un video o un móvil se arriesga poco o nada, o que desde Facebook, Periscope o YouTube, toda autoridad es frágil, relativa y fatua. Por cierto nadie le resta derecho ni espacio a los puristas para incorporarse propositivamente a la lucha por la libertad y la democracia del país. Pero insisten en agarrotarse…

En pocas palabras: hay mucha gente hablando mucha paja, muy irresponsablemente, en momentos muy sensibles y delicados, en los que se perdió la república. Lo hicieron con el tema de la FGR. Toda una parodia de hipótesis conspirativas, donde los puristas jamás consideraron el alcance y trascendencia de este desmarcaje, mismo que ha permitido caracterizar el régimen a nivel internacional y viabilizar acciones que están por verse. Esa actitud destemplada con nosotros mismos, es la que permite decir a gobiernos en el exterior, “cómo colaboramos con Uds., si desde sus propias filas están divididos y denigran de sus líderes”. Es lo que argumentan chavistas divorciados del Madurismo o lo que mantiene a millones de Venezolanos impávidos en sus casas (la mayoría de base popular)…

Desde el 2014 se tejió una fractura en la oposición. Unos tildados de violentos y radicales (López, María Corina, Ledezma), y otros de moderados e institucionales (Capriles, Borges, Falcón). Pero el tiempo demostró que a los bautizados como moderados por los ilustres demoscópicos (ver “Los Datanalíticos de pura paja”/El Universal 28/04/2015), poco les sirvió el manejo maquillado, discursivo, librero, telepolítico, electorero y lírico de la realidad venezolana, al más puro estilo de los panchito mandefuas de Pocaterra. Se aprendió que la calle era lo acertado; lo proporcional a defender la vida y la libertad de la tiranía, del saqueo republicano y del crimen organizado. Hoy los Luis Vicentes se muerden la lengua y ven como el esfuerzo libertario de María Corina, Tintori, Mitzy, Ramos, López, Ledezma, Guevara, Florido; los diputados valientes de la AN y la gente movilizada, son reconocidos por la opinión pública nacional e internacional, y en sus propios sondeos (Ómnibus Datanálisis 2017).

Y llegamos a la realpolitk. Ni el Cap Pérez es un comic, ni la Fiscal es un pote de humo, ni el traslado de López es una orden de Castro a Moreno, que aquél [López] negoció sumisamente. Algo muy serio está pasando y cuando los abedules caen sobre los naranjales, los frutales no reverdecen. La administración Trump hace llamadas. Cuba se repliega. Las lealtades chavistas se contuercen. Una era de latrocinios y desmanes se desmorona irreversiblemente. Las razones a la vista. Un pueblo sufrido que quiere cambio, que tiene hambre y está indignado. Un país que anhela trabajo, seguridad y oportunidades para sus hijos. Tan simple como que nazcan ¡y vivan! Valores que dejaron de existir en Venezuela, un país tradicionalmente sano, rico, pacífico y decente, que en pocos años lo convirtieron en el país más peligroso, desolado y roto del planeta…

El purismo de los letrados no nos llevará a ningún lado. Siembra más incertidumbre y división. Las condiciones están dadas para el desplome de una era. Cada voluntad suma. Es válido sacrificar menos, e incluso permanecer en casa. Pero hacerlo [desde una mecedora] para desdecir torpe e injustamente de aquellos que arriesgan la vida por la libertad de nuestros hijos, es miserable. Son tiempos culminantes. O se van o se quedan, por lo que sepamos estar y empujar del lado correcto de la historia. De lo contrario, la barbarie será irreductible…

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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