Burló por lo menos 638 operaciones para asesinarlo; separó a miles de familias y echó por la borda la prosperidad de una pequeña isla.

Fidel Castro ha muerto; pero ha sido el tiempo y no un sofisticado operativo el que se anota el punto. El plazo se cumplió cuando los años pesaron más que la inteligencia. Ni Fabian Escalante pudo proteger al Comandante como lo hizo en muchos de los 638 intentos por asesinarlo.

Ya no habrá más Fidel que haga retorcer el estómago a los cientos de cubanos que aún viven con el remordimiento de haberlo ayudado a llegar al poder, recibiendo en cambio el exilio, la cárcel y hasta la muerte, en lugar de la vida más próspera que les fue prometida.

A partir de esta noche, muchos de los 14 mil niños y jóvenes que fueron salvados de la Revolución gracias a la “Operación Peter Pan” podrán desprenderse de su dolor y coraje, al cerrar el horroroso capítulo de haber tenido que abandonar a sus padres en Cuba, cuando ellos fueron enviados a la ruleta rusa de una vida incierta pero sin el riesgo de ser obligados a matar siendo niños. Esos ahora hombres y mujeres, podrán dormir sabiendo que ya no hay Fidel que les joda la historia o que les quite la patria. Ya no habrá que buscar a quienes están dispuestos a dar la vida con tal de ver muerto a quien una vez los bautizó como “gusanos”.

La muerte de “El gran maestro” del comunismo marca un nuevo “antes y después” para la pequeña isla del Caribe que, durante más de medio siglo, estuvo a merced del dictador que escondió su perpetuidad en elecciones sin oponente.

La Cuba que deja no es la misma que tomo hace más de medio siglo. La de hoy está golpeada, con pobreza y con cicatrices que serán su marca registrada en el intento por renacer con nuevos bríos.

Dentro y fuera de la isla, se regalarán y fumarán puros en señal de que terminó la lucha; el café sabrá distinto al igual que las croquetas de pollo y de jamón, las masitas, el bistec empanizado y los moros con cristianos; la vaca frita, la ropa vieja y los pastelitos de guayaba acompañarán a los mejores frijoles negros que se hayan cocinado en hogares donde vive la sangre de un cubano o su descendencia.

Hoy, el Comandante comparte lugar con por lo menos seis de los Presidentes de Estados Unidos que la historia asegura ordenaron su muerte. Castro se ve frente a frente con los miles que mandó matar o que murieron en las cárceles por haber intentado tumbarlo del poder o asesinarlo. Por fin verá de frente el Dios al que prohibió a miles venerar.

Hoy hay algarabía en La Pequeña Habana y regocijo en muchos rincones del planeta en donde vive un cubano.

Q.e.p.d. Fidel, el hombre, el lider, el tirano.

Cuba, ¡finalmente es LIBRE!!

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