Al igual que muchos estadounidenses, me encontré el martes pasado en shock, pero luego en temor por nuestro país y por las libertades civiles que valoramos.

Esto se debió a la forma en que la campaña del presidente electo Donald Trump alimentó temores racistas, xenófobos e islamófobos, prometiendo políticas que, si se promulgaran, serían un ataque sin precedentes a los derechos de los estadounidenses.

Él dijo que:

  • pondría fin el derecho al aborto
  • creará una fuerza para deportar 11 millones de inmigrantes indocumentados
  • Implementara una programa de vigilancia dirigido a americanos musulmanes
  • reautorizara “waterboarding” y otras formas de tortura
  • cambiaria las leyes de difamación de nuestra nación para perseguir a los críticos en los medios

Al día siguiente de la elección, el personal de la ACLU de la Florida se reunió primeramente para superar nuestro shock colectivo en realizar los desafíos a las libertades civiles que ahora estamos enfrentando. Inmediatamente después, comenzamos a planear cómo desplegaremos nuestros recursos y las decenas de miles de miembros de la ACLU que tenemos aquí en la Florida para responder a estos desafíos.

Ahora nos estamos preparando para cumplir con el papel que la ACLU siempre ha desempeñado desde su creación en 1920: enfrentar y desafiar cualquier abuso del gobierno a los derechos y las libertades.

La gente entiende esto sobre la ACLU. Es por eso que, en la semana desde la elección, la ACLU ha recibido un respaldo sin precedentes de apoyo. Estamos trabajando arduamente para usar ese apoyo hacia nuestro trabajo.

A nivel federal, estamos comprometidos a:

  • proteger a los "Dreamers" que recibieron protección presidencial de deportación, y resistir cualquier intento de crear una fuerza de deportación;
  • bloquear cualquier esfuerzo de negar los derechos reproductivos o de eliminar fondos a Planned Parenthood y otros proveedores de servicios de salud reproductiva que sirven a la salud de las mujeres;
  • preservar las protecciones de los derechos civiles de estadounidenses transexuales, especialmente los niños transgénero en las escuelas públicas;
  • prevenir la implementación de pólizas de "stop-and-frisk" en el país; y
  • oponer la discriminación contra los musulmanes en los Estados Unidos y la prohibición de ingresar a los musulmanes en nuestro país.

Pero las reverberaciones de esta elección no se sentirán sólo a nivel federal. Hay mucho en juego también en la Florida.

Debemos estar atentos a los esfuerzos de los políticos de la Florida que pueden tratar de capitalizar el sentimiento anti-inmigrante tóxico que impulsó el ascenso de Donald Trump a la presidencia. Las leyes dirigidas a individuos basados en su estatus migratoria violan el derecho fundamental a un trato justo y equitativo. A pesar de su gran proporción de la población de nuestro estado, los inmigrantes en la Florida ahora son un saco de boxeo para políticos oportunistas que buscan puntos políticos baratos. Vamos a defender la comunidad de inmigrantes en la Florida contra la discriminación.

También debemos estar atentos a los esfuerzos para revertir el acceso de las mujeres en la Florida al aborto y al cuidado reproductivo. El presidente electo Trump ha dicho que nombrará jueces que socavarán a Roe v. Wade, pero el derecho explícito a la privacidad de la Constitución de la Florida protege a todos en la Florida, incluyendo el derecho de las mujeres al aborto. (Actualmente estamos ante la Corte Suprema de la Florida desafiando la última restricción de la Legislatura, sometiendo a las mujeres a un período de espera obligatorio antes de recibir un aborto).

Y debemos protegernos de los esfuerzos de socavar las victorias ganadas para las personas LGBT que quieren vivir sus vidas sin discriminación. Hemos celebrado victorias que pusieron fin a la prohibición de la Florida sobre los matrimonios y adopciones, y estamos preparados a luchar contra los esfuerzos para socavar esas victorias.

Por ejemplo, si los legisladores de la Florida intentan aprobar una ley como la ley que paso el año pasado en Indiana por el vicepresidente electo Pence, que permite la gente afirmar una creencia religiosa como base para discriminar a las personas LGBT, las comunidades de derechos civiles y empresariales de Florida deben estar preparados para responder con fuerza.

Debemos evitar que los resultados de las elecciones sean malinterpretados y descarrile el impulso hacia una verdadera reforma al sistema de justicia criminal. Un estudio reciente encargado por el Instituto James Madison y el Instituto Charles Koch encontró que el 72% de los floridanos quieren reformar el sistema de justicia criminal. No podemos permitir que la retórica racialmente cargada acerca de la "ley y el orden" conduzca a nuestro estado a doblar a las políticas fallidas de encarcelamiento masivo, cuyo costos en dólares de los contribuyentes es igualado solamente por su peaje en el sufrimiento humano.

Por más de 100 años de su historia, la ACLU ha luchado en nombre de todos, sin importar su raza o punto de vista político.

Hemos enfrentado tiempos difíciles en el pasado, desde las incursiones anti-inmigrantes de Palmer en los años veinte, el internamiento de japoneses en los años cuarenta, la histeria de McCarthy en los años cincuenta, el asalto de Nixon a las libertades civiles en los años 70.

En cada una de estas crisis, la ACLU se ha mantenido firme ante los presidentes de turno, firme en proteger los derechos constitucionales de los estadounidenses.

Al final, los valores constitucionales prevalecieron. Juntos, prevaleceremos de nuevo.

El autor es el director ejecutivo de la ACLU (American Civil Liberties Union) de la Florida

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