Desde los indios Caribes pasando por cada forajido protagónico de la historia negra de Venezuela (diferente a lo que se conoce como leyenda negra) y que viene a concluir con Chávez y sus hordas, aquí poseemos una vergonzante galería de famosos y poderosos rufianes. Galería que desde aquel 4 de febrero cuando la malandanza nos arropó sin saber siquiera cuán larga sería y cuán devastadora, se nutre de nombres, cargos y perversidad.

Debo decir que yo, como Farhad Manjoo joven columnista del New York Times, experto en nuevas tecnologías en la Comunicación, tengo por twitter “mi adicción diaria” y de ella me nutro muchísimo y me topo con personas y temas que francamente tienen grandes posibilidades de llevarnos por rutas históricas, recovecos sociopolíticos y también conocer a otros que gustan de la persistencia en el autoengaño y en verle algún provecho a tropezar con el mismo gran peñasco.

En ese fértil campo hace unos días topé con varios tweets que planteaban esa mala costumbre de estar viendo un extranjero en cada malandro que azota, que abusa, que asesina… En uno de esos contundentes textos breves, se buscaba centrar a tantos que se pierden voluntaria o involuntariamente, recordándoles que el ñangara (comunista criollo) es “nuestra invención” nuestra mala cosecha latinoamericana y en nuestro caso venezolano es el izquierdoso resentido, amoral, hipócrita… El hablador de pendejadas sobre la ética, la honradez, el bien común, hasta que por una suerte para ellos y una muy mala fortuna para sus víctimas, aterrizan en el Poder y como nos lo mostró el chavismo, sus capos han salido buchones de un saqueo que devastó esta tierra. Y es que ese malandro chavista no es un invasor cubano, tampoco uno colombiano. Es criollito como el famoso delincuente “El Picure” o aquel “Conejo” que arrogante compartía colchón con Iris Varela ministra de asuntos penitenciarios de este Narcoestado.

Ese asesino que estamos viendo trajeado de guardia nacional no es un injerto cubano, tampoco un colombiano “Importado” para esas criminales tareas, es venezolano y disfruta cada disparo de perdigones reforzados con metras (Canicas) que destrozan vísceras y arrebatan vidas. Ese que lanza bombas contra valientes jóvenes y los mata, no lo importaron ni de Pinar del Río ni de La Habana, ese posiblemente es paisano del facineroso de El Furrial, o del mismo lugar de un pollo que tiene a la DEA tras sus pasos…

En esta película que escenificamos todos y que pertenece al género del horror, los villanos son autóctonos. Es de aquí Padrino López, Reverol, Benavides Torres, Diosdado Cabello, Isaías Rodríguez, Vielma Mora. Son de aquí, aunque eso no les va a impedir que rindan cuentas en La Haya.

Es de aquí Manuel Rosales, Timoteo Zambrano, Hiram Gaviria y todo ese racimo de bichos que se benefician de un tiempo de muerte y desconocen tanto la vergüenza como la piedad. Esa comandita siempre lista como verdaderos Boy Scouts del Narcoestado.

Son de Barinas tanto Hugo Chávez, su hoy milmillonaria familia como ese truhan bruto y repulsivo que descubrió agentes secretos dentro de los decodificadores de DirecTV. Mucho mirandino perverso compite con el coterráneo Ezequiel Zamora, cultivando el odio y beneficiándose de él ¿Verdad Elias Jaua?

De Tinaquillo -estado Cojedes- salieron los que formaron una verdadera dinastía narcotraficante. El cartel de drogas más poderoso del que se tenga información porque opera desde un palacio de gobierno.

El filósofo y profesor universitario Erick del Búfano fue parte de ese intercambio de tweets necesarios, con ellos espero que ese autoengaño tan necio y tan dañino muchos lo execren. Los que pretenden ver cubanos, iraníes, chinos, colombianos faracos masacrando valientes en las calles de Venezuela, despierten porque la ilusión ayuda poco.

Es venezolanito este mazacote delincuencial que unos vagabundos dan a llamar Socialismo del Siglo XXI. Venezolanitos sus saqueadores y sus asesinos. Si hay cubanos en Venezuela, además impartiendo órdenes, los trajeron los traidores militares del 4F y los ñangaras que ya una vez les sirvieron de guías para intentar invadir Venezuela por las playas de Machurucuto. Si comandan es porque unos militares cabrones y vernáculos lo permiten.

Si tenemos un colombiano en Miraflores, es porque lo aceptamos, no porque los descendientes de Santander lo impusieron. Y ojalá que estos degenerados pronto digan como aquel asturiano sanguinario: “Ya todo se acabó, Eulogio, me dejaron sin un centavo” (Herrera Luque, “Boves el Urogallo”)

ebruzual@gmail.com / @eleonorabruzual / www.gentiuno.com

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