Lo que muchos consideraron algo imposible, Donald Trump lo hizo posible; se convirtió en el presidente 45 de los Estados Unidos. Lo que resulta increíble es ver como muchos en la izquierda se han dedicado a destruir al presidente sin que este lleve ni siquiera un año en la presidencia.

Muchos podrán decir que Donald Trump es víctima de su propio invento, ya que se dedica al ataque personal, y muchas veces lo hace sin fundamento dejando su discurso sin peso, pero otros dicen que todo lo que dice el presidente es sacado de contexto y nunca se le da un trato justo a sus políticas ni afirmaciones.

Lo único cierto es que el sesgo de algunos medios y periodistas es incalculable. No solo vetan a quienes quieren exponer a personajes que hacen de su trabajo un activismo político, sino que buscan solo las historias que beneficien su discurso socialista pro-Clinton. Desde que fue elegido Donald Trump, solo se ve cómo los medios se convirtieron en un partido de oposición sin control alguno. Pero lo peor no es eso, sino que cuando Trump los ataca se sienten censurados cuando en realidad son los medios mismos quienes arremeten contra la libertad de expresión.

Muchos de quienes votaron por Trump ven en él un gobierno del pueblo para el pueblo, y, sí, puede que los miembros de su gabinete sean millonarios, pero, ¿acaso qué estamos buscando? Malo si se escoge bien y malo si se escoge mal. En este caso Trump ha elegido a un grupo de personas idóneas para el cargo pero han sido los demócratas y algunos republicanos vendidos al mejor postor quienes de manera decidida han bloqueado las nominaciones.

Nadie se explica el porqué, pero es claro que lo hacen para bloquear la agenda del presidente que es peligrosa para muchos que durante décadas han abusado del sistema y que ahora ven como el jefe del estado viene a poner la casa en orden.

Lo único claro es que su agenda responde a los intereses del pueblo que se ha sentido olvidado por toda la clase dirigente que gobierna Washington, y algunos medios que responden a intereses creados protegiendo la vieja guardia sin pensar en aquellos a quienes realmente importan como lo son sus televidentes o lectores.

Es evidente que la guerra de la cual habla el presidente sí existe. Cuando los medios no dejan que toda la verdad salga a relucir, y cuando se dedican de manera sesgada a cubrir las noticas del presidente Trump es cuando la gente pierde la confianza y la frase de “fake news” (noticias mentirosas) coge más fuerza.

Por otro lado, ya es hora que quienes rodean al presidente hagan su trabajo correctamente y no lo hagan quedar mal. No se puede decir que sí a todo, permitir que el jefe del estado haga el ridículo en ruedas de prensa con argumentos sin fondo porque es ahí cuando los medios sin escrúpulos aprovechan para destruir a su gobierno que ni siquiera ha empezado a gobernar en forma, ya que aún le faltan por confirmar a la mayoría de sus colaboradores.

Finalmente, puede que el presidente sea provocador, pero estúpido si no es, y yo espero que siga el camino de cumplir sus promesas de campaña y dando ejemplo de lo que es hacer política. Menos verso y mas acción algo que siempre le he exigido a los gobernantes, y, ahora que Trump está cumpliendo, entonces solo puedo decir que no me cabe la menor duda que es un gobierno para el pueblo que lo eligió y para que el que no también. Su primer discurso ante la Unión demuestra que vino a Washington a trabajar y no a perder el tiempo, pero lo más importante: que sí tiene compasión pero con la ley como premisa mayor y no con la ilegalidad.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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