Poco a poco va aumentando la presión a la dictadura de Nicolás Maduro. Su régimen, debilitado en términos de popularidad y de legitimidad, ha arreciado su mano dura contra el pueblo venezolano. Pero sus acciones están siendo castigadas por la comunidad internacional y específicamente por la administración de Donald Trump, quien anunció una serie de sanciones económicas y financieras que limitarán su margen de maniobra.

Las medidas, que habían tenido como antesala la sanción a más de 30 funcionarios vinculados al régimen, prohíben la oportunidad de negociar nuevos bonos de deuda del país y de la empresa estatal PDVSA, y buscan acompañar las peticiones de los venezolanos de que se reinstaure la democracia en ese país.

El presidente de Estados Unidos condena y repudia la forma en la que el gobierno venezolano ha llevado al país al caos y ha creado una situación insostenible en donde los derechos elementales de las personas son violados constantemente y cada vez en mayor grado, sin contar los actos de corrupción e ilegales que los chavistas comenten sin pudor alguno.

Hoy Trump dijo basta y firmó una orden ejecutiva que impone nuevas limitantes a la dictadura de Maduro. Apuntó a donde más le duele y puso una bomba de tiempo en los cimientos que de una forma u otra mantienen en pie a los que queda del país.

Las sanciones financieras de los Estados Unidos se dan en un momento en que existe una postura regional de la mayoría de países de América Latina de aislar económicamente a la dictadura de Maduro, hasta tanto no se restituya la democracia.

Pero ¿por qué Estados Unidos representa también un barril de oro para el país latinoamericano? Simplemente porque la mayor ganancia proviene del petróleo que se vende en el país, lo que a su vez genera casi el 100% de la divisa que llega a Venezuela. Es decir, estas medidas previas a unas más duras como cortar la exportación de petróleo proveniente de Venezuela, pondrían en el límite a Maduro.

Se trata de medidas calibradas minuciosamente, tal como señala el comunicado de la Casa Blanca, para negar a la dictadura de Maduro una fuente clave de financiamiento que le permita mantener su Gobierno ilegítimo e “impedir que el sistema financiero de los Estados Unidos sea cómplice de la corrupción en Venezuela y del empobrecimiento del pueblo venezolano”.

Y deja abierta la posibilidad de no castigar al pueblo, pues se dice expresamente que se permitirá la asistencia humanitaria.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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