@RicardoEMontes

Por mucho que cueste creerlo, el Heat de Miami está en una buena posición. A pesar del mal arranque de temporada y por muy pesimistas que sean los escenarios que emanan del record del equipo, en las últimas declaraciones dadas por Pat Riley, presidente del conjunto, dijo sentirse bien con lo que se está formando en el sur de Florida, y si hay alguien en el que pueden confiar los aficionados del equipo, es en él.

Puede ser vía cambio, desarrollo y/o con el draft de novatos. Son muchas las alternativas que pudieran colocar al Heat nuevamente en la órbita de los mejores equipos de la liga, sin embargo cada vía tiene su riesgo.

La vía del sorteo, la cual Riley siempre ha mostrado su desconfianza, ha tenido resultados mixtos en Miami; en el 2003 consiguieron los servicios de Dwyane Wade con la quinta escogencia, y ya saben cómo terminó eso, pero en el 2008, con la segunda –la mejor en la historia del equipo– terminaron eligiendo a Michael Beasley, una de las peores selecciones en la historia.

Se espera que la clase de novatos del 2017 esté repleta de buenos prospectos, como lo son Josh Jackson (Kansas), Markelle Fultz (Washington) y Harry Giles (Duke), nombres que tendrán que ocupar un espacio en la agenta de consideración de todo fanático del Heat este año.

Hace unos días Riley hizo unas declaraciones a la prensa en las que mencionó que le gustaría tener otra escogencia en el draft; eso se traduce de sólo una manera: por la vía del cambio. Y si queremos ahondar más aún en sus palabras, estaría refiriéndose a un canje por Goran Dragic, quien luce como el único en la plantilla actual con un valor considerable –al menos para satisfacer los deseos de su presidente– en el mercado de cambios que arranca el 15 de diciembre.

Con respecto al desarrollo ya Miami ha hecho mucho. Lo que hicieron con Hassan Whiteside, Tyler Johnson y Josh Richardson es digno de reconocimiento, aunque con Justise Winslow siguen en deuda, por la falta de efectividad en su tiro que ha mostrado hasta ahora. El nuevo reto que tienen es con Rodney McGruder, quien podría convertirse en el nuevo integrante de ese núcleo de jóvenes jugadores del Heat, y del Cual Riley ha incrementado sus esperanzas.

Pero parece claro que este grupo no será capaz a largo plazo de, por sí solos, llevar al Heat a un nuevo campeonato.

Aunque otro punto que sí parece obvio, es que aunque ellos solos no podrán alzar un nuevo banderín, Riley ha armado un grupo perfecto para que con la llegada de una estrella –además de un novato de calidad– sí puedan volver a pelear por el campeonato.

¿Se imaginan a este grupo de jugadores, junto a LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh?

Desde su llegada al equipo en la década de los 90´s, Pat Riley ha demostrado que sabe cómo construir un equipo ganador de la misma manera que sabe comandarlos como entrenador, por lo que los fanáticos de Miami deben ver a este grupo de jugadores como un proceso de preparación para la llegada de uno, o tal vez dos competidores estelares que puedan unírsele a Whiteside, Winslow, Richardson y Johnson e intentar destronar a un viejo amigo –LeBron James– quien ha conseguido alcanzar seis finales de manera consecutiva en la Conferencia del Este.

Los aficionados del Heat son impacientes, y es que desde el 2003, con la llegada de Wade, sólo han tenido una temporada al estilo de los Sixers –buscando la lotería del draft– en el 2008, y fallaron al escoger a Michael Beasley. Pero a pesar de eso, se las ingeniaron para a los dos años volver a protagonizar unas finales.

Quizás esta temporada no cumpla con los deseos de muchos fanáticos, pero con más de 40 millones disponibles en la agencia libre, más una potencial importante escogencia en el sorteo de novatos, Miami podría volver a estar en una muy buena posición en sólo 365 días.

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