@folivares10

El pasado lunes en la mañana, la última semana antes de que se efectúe el proceso comicial para elegir gobernadores en Venezuela, el designado Fiscal General de la República, Tarek William Saab, le tocó en cadena nacional, hacer uno de los últimos esfuerzos del Gobierno de Maduro para promover la abstención electoral en el sector opositor.

Junto al alto mando militar, desplegado desde Fuerte Tiuna en Caracas, el Fiscal impuesto por la Asamblea Constituyente, luego de hacer un despliegue teórico sobre las bondades democráticas del régimen de Maduro, reflexionó que no se entiende cómo el sector opositor que califica de dictadura al Gobierno de Nicolás Maduro, se dispone a participar en las elecciones regionales, señalando que el hecho de que participe es ya un reconocimiento al carácter democrático del sistema político venezolano e igualmente un reconocimiento a la Asamblea Nacional Constituyente.

Anteriormente Nicolás Maduro había advertido que los gobernadores electos estarán obligados a reconocer a la Asamblea Constituyente y de igual manera que la acción de votar es un reconocimiento a la misma.

La campaña electoral desde el Gobierno no ha sido de propuestas o de promesas. Ha sido un discurso dirigido a los opositores para reforzar las dudas sobre la pertinencia de participar. El Gobierno así ha coincidido en esa tarea con opositores que han llamado a la abstención, resaltando el concepto de que “participar es reconocer la legitimidad del Gobierno y sus instituciones”.

Luego de que el Gobierno se negase a convocar las elecciones regionales con casi un año de retraso, se vio obligada a hacerlo y para ello acudió a la ilegítima Asamblea Constituyente que está compuesta por los mismos dirigentes oficialistas que controlan el país.

La razón de esa convocatoria estuvo en la necesidad de buscar algo de legitimidad internacional frente a una gran presión internacional que le ha cerrado todas las puertas a Maduro y en especial afectado sus operaciones económicas internacionales.

A sabiendas que está en minoría a nivel nacional el Gobierno hizo una convocatoria en la que daba poco margen a la oposición. Primero decidir si participaba y al mismo tiempo elegir candidatos a través de primarias. Pero la Mesa de la Unidad logró superar esas trabas colocadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) a las que se le sumaron la inhabilitación de líderes opositores y destituciones del alcaldes.

Luego de 4 meses de protestas, unos 5 mil detenidos y 150 asesinados por colectivos y fuerzas policiales y militares, la oposición se replegó al momento que las manifestaciones habían quedado reducidas a algunas comunidades debido a la fuerte represión que llegó a las propias puertas de los hogares.

Ello generó desconcierto, incertidumbre y desesperanza en sectores opositores. Es de agregar que la emigración de jóvenes a través de la frontera se multiplicó entre agosto y septiembre.

Esa lectura la hizo el Gobierno por lo que hizo una convocatoria rápida esperando que se repitiese en la oposición una situación similar a 2005 cuando en una situación parecida, la abstención le dio al Gobierno 20 gobernaciones.

A pesar de los pocos días y las constantes violaciones a la ley electoral por parte del CNE, como fue impedir la sustitución de candidatos, eliminación de la tarjeta de la MUD, ausencia de simulacro y observadores, eliminación de la tinta indeleble y eliminación de electores y centros de votación, la MUD siguió adelante y logró colocar sus candidatos y hacer su campaña.

Las encuestas indican que la participación estará entre 52 y 60 por ciento de los electores, lo cual es una cifra estándar en elecciones regionales. Sin embargo la votación opositora estará afectada tanto por la salida de jóvenes del país, cómo por la desesperanza que aún se anida en muchos opositores.

Sin embargo los más importantes estudios de opinión indican que la mayoría de las gobernaciones quedarán en poder de la oposición, salvo situaciones inesperadas, mecanismos de fraude no detectados o la utilización de votantes falsos que han prácticas en anteriores procesos.

Independientemente de los resultados, el país seguirá su rumbo indetenible a la hiperinflación, la escasez y la inseguridad. La crisis generada por las políticas de Maduro y las violaciones a los derechos humanos no desaparecerán con este proceso.

Las elecciones son solo un punto más en una larga gesta que ya lleva el pueblo venezolano en el propósito de rescatar la libertad y la democracia para Venezuela.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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