@ovierablanco

“No desdigo que pidamos cuenta a la oposición. Pero hagámoslo con librería y libreta en manos. No con la lengua asida de saliva”.

Se instaló la ilegal Constituyente, la peor impostura política del chavismo desde su llegada al poder. Amaneció acantonada la Brigada 41 de Paramacay. Remueven del cargo a la fiscal Luisa Ortega Díaz; Leopoldo López y Antonio Ledezma regresan a su arresto domiciliario; disertan unidos chavistas y opositores en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), y a esta hora -públicamente- aún siguen a mandarria, por ir o no a regionales. Insólito. En medio de este pandemonio, es la oposición la que luce desolada, dividida y al garete. Hay que decirlo. ¿Es sólo el liderazgo Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el responsable de su fragmentación o los son quienes le dicen tener preferencia? Patético...

Sea o no viable ir a regionales (que a lo menos merece revisión), la reacción de algunos tartufos frente a la disyuntiva ha sido desmesurada y grotesca, modos con los cuales se pierde el terreno y el camino andado. En materia de competencia y competitividad política (Dahl), lo más complicado es “que la gente esté dispuesta a dejarse convencer” (Sartori), por lo que habiéndose logrado un firme sitial de clivaje político, voluntad de cambio y predilección opositora, preocupa a estas alturas, ella luzca como inocua avispa ingrávida, volando sin dirección.

Algunos llaman a este fenómeno, voraz, goloso y cotillero, “el síndrome de la rana platanera” (Dixilt Prof. Agustín Millán). "Nos encanta la variabilidad, el alboroto y guabineo". La rana es una arborícola, familia de anfibios, natural de Cuba, que habita en ecosistemas urbanos y rurales, de glándulas mucosas y venenosas. Un predador voraz que come todo lo que quepa por su boca; desde grillos, moscas o polillas hasta lagartijas, ratones o un plátano entero… los ciudadanos de oposición están dispuestos a apoyar la causa libertaria, democrática, civilista y constitucional que representa la oposición; sí firmamos un plebiscito demandando la intervención de las FFAA en defensa de la CBV y la AN; sí la disidencia ha elegido una ruta por el poder en el marco de su clase social, valores culturales y anhelos democráticos, ¿por qué devorarse, como rana platanera frente a una tiranía, donde debemos tener claro quién es el tirano? Ir a elecciones no es un tema de traición. No es un crimen. Es un asunto estratégico. No es jurídico. Es político y poliárquico. Es penetrar el poder. No es legitimar al árbitro. Es desbordarlo “con hinchas dispuestos a bajar de las gradas si pita una falta que no va”. Otro: ¿Por qué no se percibe articulación entre FFAA disidentes y el liderazgo de la UCAB? Tanto dirigentes como dirigidos debemos demostrar inteligencia, agregación y humildad. La rana cubana, no puede hacerlo. Es avara y rapaz. Y engulle, por lo que así quedó Cuba. Engullida y zampada…

No desdigo que a líderes de oposición pidamos cuenta de sus actos. Pero hagámoslo con librería y libreta en manos. No con la lengua asida de saliva. Veamos: Proclamar una junta de gobierno paralela, ni fue el mandato de la consulta popular ni es correcto políticamente. Es frágil, insostenible e iluso. Las transiciones no se decretan. Se pactan. Hay que construirlas con consensos previos y habiendo desalojado al gendarme... La calle no es un fin en sí mismo. Requiere organización y más cautela... Ir a regionales, amen de su factibilidad técnica y política, demanda disposición ciudadana. ¿Cómo se logra? Con buena comunicación política y mejor voluntad de escuchar. Toda opción debe adoptarse o descartarse, racional y unidamente. Luce sencilla la receta. Pero nos cuesta licuarla porque antes no las tragamos. Un carácter arborícolo y corrosivo del tartufato, que parte en diez todo aquello que le reste protagonismo, convirtiendo dolorosos y sudorosos avances políticos, en derrotas y retrocesos. Y ahí van los chavistas divorciados sin peso, ni rumbo. Ganados a ser reclutados por la oposición, pero reculando y optando seguir en sus tinieblas, antes de meterse en medio de peleas de sables. Poco he visto a la dirigencia chavista -amen de su influencia platanera- lavar trapos rojos -muy sucios- en público. ¡Los lavan en casa…!

Que quede claro. No cabalgo en el fondo de la cuestión. Lo hago en la forma. Pero como dice JJ Rendón, “la forma es el fondo”. Lo que defiendo y demando es el deber ciudadano de plantar cara con mayor juicio y prudencia. El responsable de la mayor hecatombe ética y republicana de Venezuela, está al frente, no al lado. La competencia está ganada. Sabemos que no es electoral. Pero para coronar debemos hacer del nivel de predilección, una realidad masiva (base popular) y cohesionada (políticos, civiles, policías, militares). Lo de Paramacay rompe más al Gobierno. Pero deben acercarse los unos a los otros. Aisladamente, sin unidad, tampoco llegarán…

“La guerra es el compendio de todos los males, pero la tiranía es el compendio de todas las guerras”, sentenció Bolívar. Para ganarlas [las guerras], hay que apuntar al adversario, acantonarse hábil y organizadamente, envestirle y sorprenderle. ¿La ferocidad entre opositores a quien ayuda es al contrario? Seamos afines. “Sigamos deseando los deseos que siempre hemos deseado” (San Ignacio). La esperanza es trabajar por lo que esperamos: ser libres... Las ranas no lo son, por lo que graznan hasta comer o morir. Y ni golosas ni muertas, conocen ¡la libertad!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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