@RicardoEMontes

Este Miami Heat no es cuento. ¿Cuándo se ha visto que un equipo pasara de estar entre los peores de la liga a codearse con los conjuntos élite, en cuestión a record se refiere? Yo, nunca.

Tras tener registro de 11-30, los dirigidos por Erik Spoelstra, apoyados en una racha de 13 triunfos en fila, han conseguido tener uno de los mejores conjuntos de la NBA y ahora se encuentran peleando por un cupo hacia la postemporada, algo que lucía como un sueño hace apenas dos meses.

Cultura, entrenamiento, motivación, dirección técnica, llámelo como quiera, pero lo que está haciendo Miami es histórico, lo que coloca a Spoesltra como uno de los favoritos para llevarse el reconocimiento de entrenador del año, aunque eso a él no le importe, como lo ha dicho en varias ocasiones.

El mérito del descendiente de filipinas no es algo fácil de ignorar. El sólo hecho de decir que un conjunto liderado por Goran Dragic, Hassan Whiteside, Tyler Johnson, Dion Waiters y James Johnson esté compitiendo por el mejor record en la segunda mitad, junto a los Warriors de Golden State, Cavaliers de Cleveland y Spurs de San Antonio, roza con lo utópico.

La mayor parte de la plantilla ha estado en algún momento por la Liga de Desarrollo, algo que no augura nada bueno para un conjunto de la NBA, por supuesto no llamado Miami Heat, que ha conseguido romper la norma y lograr algo impensado. Así no consigan avanzar la postemporada, ya lo hecho por el equipo merece reconocimiento.

Pero si algo es seguro es que Pat Riley nuevamente tuvo razón. Muchos dudaron de él al dejar ir a Dwyane Wade, quien se perderá el resto de una ya mediocre campaña con los Bulls de Chicago por una lesión en el codo, y al no entender como este equipo conformado por varios jugadores que habían sido rechazados por sus anteriores equipos, pudieran incluso soñar con la postemporada. Pero así ha sucedido.

Dragic se ha solidificado como una estrella en esta liga –no le hace falta el tener que asistir al Juego de Estrellas para confirmarlo– sirviendo como el guía veterano que dirige a este joven conjunto en la cancha. A pesar de su incosistencia, Hassan Whiteside se ha convertido en uno de los centros más imponentes de la NBA, mientras que lo hecho con James Johnson, Waiters y Wayne Ellington ha sido la tesis de Spoesltra, haciendo de ellos unos jugadores vitales en este renacer del Heat, opacando las ausencias por lesión de Justise Winslow y Josh Richardson, quienes comenzaron el año siendo catalogados como pilares del futuro de la franquicia; suposición que luce absurda ahora.

Sin embargo no hay que dejarse llevar. Lo que estamos viendo del Heat es lo máximo que estos jugadores pueden alcanzar y que quizás no sea suficiente para siquiera superar una primera ronda de postemporada. No es un secreto que esa no es la meta de Miami, que siempre apuntan hacia el título; meta que hoy luce imposible.

El futuro sigue siendo incierto. ¿Qué hacer con estos jugadores a quienes se les vence el contrato al finalizar la campaña, vale la pena firmarlos a largo plazo, pueden ser piezas fundamentales en la conquista de un título? Son las preguntas que comenzarán a relucir al finalizar esta temporada.

Pat Riley ya le calló muchas críticas tras sus drásticos movimientos en el proceso de agencia libre anterior, porque mientras él sea la cabeza de la franquicia que juega en el American Airlines Arena, los aficionados deben confiar en él y en su conocimiento del deporte, con el que ha demostrado estar muy por encima de sus colegas.

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