El peligroso presente de los Marlins
Si hay una palabra que defina la situación actual de los Marlins es la de incertidumbre. Deportivamente hablando, lo más lógico sería el planteamiento de una reconstrucción, dejando a un par de piezas claves para el futuro; Giancarlo Stanton y J.T. Realmuto, por nombrar dos

@RicardoEMontes

Luego de que los Marlins tuvieran marca de 14-27 tras una mala racha, lograron enderezar el rumbo y acumularon, hasta la semana pasada, registro de 21-13, significando el cuarto mejor récord en las Mayores en ese período. Sin embargo, sólo pudieron subir un juego en la tabla de posiciones del Este de la Nacional ante los Nacionales de Washington y medio encuentro en la lucha por los dos puestos del comodín, que parecieran estar destinados a ser ocupados por dos de los conjuntos del Oeste, en donde pelean los Dodgers, D-backs y Rockies.

Es decir, los Marlins tendrían que conseguir una racha de proporciones históricas para acabar con su sequía de postemporada, que no alcanzan desde el 2003.

¿Y entonces qué?

Si hay una palabra que defina la situación actual de los Marlins es la de incertidumbre. Deportivamente hablando, lo más lógico sería el planteamiento de una reconstrucción, dejando a un par de piezas claves para el futuro; Giancarlo Stanton y J.T. Realmuto, por nombrar dos. Pero lo que frena todo es el tema de la venta del equipo.

Hay tres grupos, incluyendo el de Derek Jeter, pujando por hacerse con el equipo, intentando acumular la multimillonaria cifra que pide Jeffrey Loria. Mientras tanto los días siguen pasando, y nos acercamos a la fecha límite de cambio, con unos Marlins que parecieran estar a la deriva, o peor aún, siendo manejados con los ojos puestos en la venta.

Lo último que fue reportado es que los Marlins comenzarían a canjear a sus mejores piezas sólo para poder bajar costo en la nómina, y con ella el valor del equipo, en un intento por agilizar la transacción de la venta del conjunto de Miami. Algo que perjudicaría a largo plazo al béisbol del sur de Florida.

Así lo demostraron con el canje a los Rays del cubano Adeiny Hechavarría. Un movimiento que en lo deportivo no tiene ningún sentido, pues el isleño es muy superior a Riddle con el guante y a la ofensiva no es mucha diferencia. Y desde un punto de vista que apunte más a la reconstrucción, la transacción sí pudo haber sido útil si la intención era nutrir las granjas desoladas de los Marlins con prospectos importantes, pero perdió todo tipo de lógica al recibir a dos jugadores de ligas menores que no integraban siquiera el top 30 de los mejores en Tampa Bay, según MLBPipeline.com.

Llevo tiempo diciendo que estos Marlins necesitan entrar en reconstrucción, pero en una inteligente, al estilo de los Cachorros de Chicago, que se dedicaron a nutrir sus granjas para desarrollar lo que son hoy. Pero parece que la gerencia de Miami, sin saber cuál será el rumbo del equipo con la posible venta, han apostado por enfocarse únicamente en el negocio.

Al menos todo indica a que hasta el Juego de Estrellas, que se desarrollará en Miami la semana que viene, no habrá mucho movimiento en la plantilla. Lo que pase después me preocupa.

Los aficionados de los Marlins no sólo dependen de la misma gerencia que cambió a Miguel Cabrera, Hanley Ramírez, José Reyes y firmaron a Heath Bell y a Wei-Yin Chen, sino que ahora sus intereses son sumamente monetarios, haciendo que el futuro de la franquicia no luzca nada alentador.

Pareciera que el único seguro es Giancarlo Stanton, sólo por su cláusula de no cambio que impide que se realice alguna transacción que no tenga su consentimiento. Pero Marcell Ozuna, Christian Yelich, Justin Bour, Martín Prado o cualquier están comenzando a atraer el interés de otros equipos, sin que los Marlins pidan mucho por ellos.

A los fanáticos del equipo, lo mejor que les pudiera pasar es que la venta se concrete lo antes posible, para así poder comenzar un proceso lógico con los Marlins. Ya sea de reconstrucción o de reordenamiento de este núcleo.