@eleonorabruzual
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El jueves 1° de septiembre el mundo entero constató que en Venezuela una mayoría contundente demostró su hartazgo de la Peste Roja. Su saturación por tantos años contemplando un saqueo que nos ha convertido en un pobre país donde su población mayoritariamente padece hambre, donde cientos de miles mueren de inanición, de mengua al no tener ni alimentos ni medicamentos. El cansancio frente a casi 18 años de contemplar como una banda de delincuentes se inventó una mal llamada “Revolución” y se les ha dejado hacer y deshacer… 18 años casi y una población noble se vuelve a aferrar a una ilusión, a un anhelo y vuelve a dar la cara, poner el pecho y calentar las calles, algo que aterra a los castrochavistas tan necesitados de siervos y no ciudadanos, tan deseosos de la resignación y no el coraje.

Pocas horas después de esa gloriosa Toma de Caracas, pulsaba a través de Twitter emociones, opiniones y también decepciones de los que fuimos no solo siguiendo convocatorias sino conscientes de que a una tiranía no se le puede seguir dando tiempo y menos permitirle que destruya totalmente el país que han convertido en guarida después de ensangrentarlo, saquearlo y hacerlo una provincia de la Cuba de los tiranos Castro.

Respondí a los que por desespero descalificaban una manifestación que ha sido catalogada ya como una de las más impactantes y numerosas del mundo. Pedí serenidad y sobre todo recomendé posponer por unas horas la crítica, para que la pasión diera paso a la siempre recomendada razón. Así he esperado el transcurrir de horas para escuchar a los que protagonizan como líderes opositores, los que sin duda tuvieron buen poder de convocatoria pero que no está de más alertarlos contra la tentación siempre presente de engolosinarse y creer que esa extraordinaria Toma de Caracas es exclusivamente su logro…

A esos líderes –tantas veces ciegos y sordos- les digo que los ciudadanos salieron masivamente porque piensan, deciden, saben de la presión que pueden ejercer. Decirles que los ciudadanos –y ojo que no caigo en la mala costumbre de creer que pueblo es sinónimo de ciudadano- porque piensan, deciden y presionan, pueden no volver a salir si de vuestra parte no ven llegar las acciones que realmente capitalizarán su presencia extraordinaria y vivificante ese 1° de septiembre en la calle.

En Venezuela los ciudadanos llevamos ya casi 18 años viendo a mucho político cerrar los ojos ante una terrible realidad… Hoy, como hace 12 años cuando nos movilizábamos para activar aquel otro referéndum revocatorio contra el padre de este engendro demoníaco que padecemos, muchos también hablamos de la imposibilidad de dar tiempo y el error de considerarlo inofensivo. Hoy como ayer ¡NO HAY TIEMPO!

En el 2004 fue Chávez y su plan demoníaco imponiéndose sobre la libertad y la dignidad. Fue contemplar complicidades y engaños mientras se jugó el juego de aquel tropero indigno y forajido. Hacerlo fue jugar el juego del diablo. Hacerlo fue permitir que vinieran deshonestos siempre dispuestos a venderse, para montar un mamotreto en complicidad con el chavismo y también con seudo opositores y continuar el tiempo de la inquina, de la desgracia, de la resignación, de la muerte, de la destrucción de un país y la conversión de millones de sus habitantes en mendicantes factibles de contentarlos con mendrugos.

Volvimos a llenar las calles. Mostramos que somos mayoría, pero eso no es suficiente. Como digo, el ciudadano hace su parte, pero el político debe hacer lo que le compete, y hacerlo con asertividad y responsabilidad. Como dije la noche que siguió a ese día de euforia, había que posponer por unas horas toda diatriba, analizar, razonar… Ya aparecen voces, unas que con respeto y sensibilidad resaltan que cada día que pasa muchos son los que aquí mueren, los que aquí sufren. Resaltan lo que muchos sentimos: En Venezuela no hay más tiempo ni para la politiquería ni para permitir que todo siga igual o peor…

No salimos a tomar Caracas para que alguno por allí vuelva con el cuento de que “Los tiempos de Dios son perfectos”. Se tomó Caracas porque el referéndum tiene que ser este 2016, no después. No tomamos Caracas para que Leopoldo López siga dejando su juventud y su coraje en una cárcel. Ni a él ni a ningún otro político queremos tras las rejas. No tomamos Caracas para que nos manden a tocar cacerolas, se tocan cuando se nos da la gana. La tomamos porque a los enfermos, a los hambrientos, a los hartos no nos sobra tiempo… Por tanto ¡Embraguétense políticos opositores!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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