Solo muerte, violencia, hambre y cinismo genera la Narcotiranía y su pandilla en el Poder. Otra vez los hechos me obligan a resaltar el número de muertos que esta nueva etapa de brutalidad castrochavista se ha cobrado.

La última víctima ha sido –hasta el momento de escribir esta columna- David Vallenilla, un joven de 22 años que se suma a los otros 91 inocentes asesinados por la canalla comunista que simplemente ejecuta órdenes que envían desde La Habana. Canalla que ha permeado todo el estamento militar, no solo la Guardia Nacional, sino las cuatro fuerzas, tanto que desde la base militar Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, militares del componente aviación accionaron sus armas contra los manifestantes y asesinaron a David frente a la reja de la mencionada base.

92 venezolanos, todos muy jóvenes y algunos hasta menores de edad han sido asesinados en 85 días de protestas que se iniciaron el 1° de abril de 2017. En sus muertes comparten culpabilidad tanto oficialidad y tropa permanente, como civiles que integran los llamados colectivos que son otro brazo armado de un régimen rechazado por la mayoría pero sostenido por lo que no puedo calificar de otra manera que no sea pandilla militar. El asesino del último joven es un militar como son militares los que ordenan disparar a matar... y no importa a cuál fuerza pertenecen porque las 4 fuerzas son igual de asesinas ya que guardar silencio cuando se desarrolla una masacre simplemente les hace cómplices.

Cómplices los que fingen desconocer el hambre que azota a una población ahogada por una inflación brutal, que de acuerdo al Fondo Monetario Internacional, ya se presenta como el país con la mayor inflación de Latinoamérica con 720% para este 2017. Cómplices los que se desentienden del trágico balance que muestra como a inicios de este año en un recuento de los últimos tres años del régimen de Nicolás Maduro, fueron asesinadas 81.334 personas que hay que sumar a las 287.926 muertes violentas mientras vivió Chávez, padre del engendro demoniaco que una pandilla de hampones dio a llamar revolución bolivariana. Monstruosos los que no reaccionan hoy ni reaccionaron tampoco el año 2014 cuando en manifestaciones y protestas la tiranía sumó 43 fallecidos, más de 486 heridos y 1.854 detenidos, cifras que tomo de un informe de la Fiscalía General de la República así como los 33 brutales casos de torturas que el Foro Penal Venezolano denunció en su momento.

Estas cifras son carburante de la ira que mostramos al mundo millones de venezolanos. Carburante de las protestas en todo el país, y sobre todo de la decisión de decirles con hechos a los invasores cubanos que todos los venezolanos no son cabrones como los indignos militares y esa izquierda canalla ¡No lo somos! Ese mundo que observa y se fascina con el valor de muchachos que apenas salen de la adolescencia está siendo testigo de nuestra decisión soberana de combatir a los sirvientes de Raúl Castro y Ramiro Valdés, nuestra voluntad inquebrantable de recuperar la soberanía y la dignidad que esta pandilla vergonzante ha tratado de destruir. Nuestras acciones que tienen perplejos a cubanos castrocomunistas, a hampones de bandas como el Foro de Sao Paulo o como esos comisionistas asquerosos donde destacan Rodríguez Zapatero, Ernesto Samper, Leonel Fernández, Martín Torrijos y hasta Jorge Bergoglio. A las meretrices de ese CARICON siervo de quien les compra la decencia y los devuelve a orígenes de esclavitud que el petróleo aggiorna. El milagro de vida que se da cuando cada vez que un lacayo de ellos mata a un JOVEN LIBERTADOR, salen miles.

Nuestra rebelión la alimentan ira y dolor. Nos mueve la furia de ver a la gente más necesitada y también la más engañada por la pandilla castrochavista hurgando en la basura para poder comer. Nuestra rebelión es por los miles de niños que mueren por desnutrición, por falta de medicamentos, nuestro levantamiento lo motiva también, ver que en el país que fue uno de los grandes productores de petróleo no hay gasolina, pero si hay militares narcochoros comunistas matando inocentes.

El pasado 22 de junio más de 50 esbirros de la policía política (SEBIN) secuestran a Roberto Picón y a Arístides Moreno y los llevaron a las mazmorras del Helicoide. Roberto Picón es uno de los Coordinadores de la Mesa de la Unidad Democrática MUD y controla toda el área de informática y sistemas electrónicos de procesos electorales. Atropellos que son pan diario y nos llevan a decir basta y empujar el final de la narcotiranía.

ebruzual@gmail.com / @eleonorabruzual / www.gentiuno.com

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