Criminales del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazi) escaparon de la justicia. Algunos lo hicieron al famoso y paradigmático Juicio de Núremberg y otros nunca pudieron ser enjuiciados por ningún tribunal competente. Asesinos como Heinrich Himmler, líder de las Gestapo (SS) del Imperio hitleriano y autor intelectual y ejecutivo del plan de Hitler de la “Solución Final”, donde murieron 6 millones de judíos, y Hans-Adolf Prützmann, coronel de las SS, su Cuartel General estaba en Ucrania, fue supervisor de las guerrillas nazis Werwolf desde 1944-45. Ambos se suicidaron, ingirieron cápsulas de cianuro, cuando fueron capturados por el Ejército británico en mayo de 1945.

Del mismo modo, otras figuras nazistas no testificaron ante la justicia; en especial, Adolfo Hitler, Führer (líder) del Imperio de la Gran Alemania y del Partido Nazi, y Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda. Hitler y su esposa Braun se suicidaron y sus cadáveres fueron cremados mientras Berlín era invadida y su ejército derrotado. El fanatismo ideológico y político de Joseph Goebbels y su esposa Magda no solo les hizo suicidarse sino que impusieron este método sobre sus seis hijos menores, seis hembras y un varón. También sus cuerpos fueron cremados.

A propósito, un dato de interés histórico en relación con estos criminales, Erich Kempka, el chofer personal de Hitler fue el encargado logístico de la cremación de los cuerpos del Führer y su esposa Braun, también los de Goebbels y sus familiares. Él roció el combustible y encendió el fósforo que hizo arder el cuerpo del führer nazi. En 1945 tropas soviéticas lo detienen y lo liberan; después fue capturado por soldados americanos y encarcelado hasta 1947.

Muchos criminales de guerras nazis escaparon de la justicia, algunos se refugiaron en Sudamérica, más de 1000 fueron capturados y juzgados años después por los trabajos de Simón Wiesenthal. Para tristeza de la humanidad hubo casos que no se pudieron condenar en juicios, ejemplos de ellos son los demonios de la muerte Walter Rauff y Josef Mengele.

Walter Rauff, oficial de la dictadura totalitaria nacional socialista, fue jefe del departamento técnico de las SS en 1942 y creador del sistema de exterminio con camiones de gas. Responsable de la muerte de medio millón de personas en Auschwitz, Polonia. Murió en su casa de a un ataque cardiaco (1984). Y el médico, antropólogo y criminal de guerra nazi, Josef Mengele, experimentó con seres humanos en el mismo campo de exterminación. Sus conocimientos médicos y científicos los aplicó de forma antiética y ejecutó a miles de prisioneros. Fue apodado “El Ángel de la Muerte”. Muere en 1979 de una apoplejía mientras nadaba en una playa.

A Hitler y su sistema socialista le tipificaron varios delitos en el Juicio de Núremberg: crímenes de guerra; crimen contra la humanidad, y crimen de agresión.

¡Fidel Castro ha muerto!; su socialismo ha cometido muchos crímenes idénticos a los hitlerianos. Podemos definir los delitos de Castro como asesinatos, encarcelamientos, torturas, prostitución forzada, esterilización forzada, deportación, desplazamiento forzado, secuestros y persecuciones por motivos políticos, religiosos e ideológicos. Este ataque generalizado y sistemático a la población civil le ha dejado graves sufrimientos físicos y mentales. Por lo que podemos decir que es un crimen de lesa humanidad.

También Castro ha cometido el delito de genocidio: matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial. Estos delitos fueron cometidos a personas de un grupo que era diferente política e ideológicamente al establecido en el poder del país.

El presidente electo Donald Trump fue una de las pocas personalidades internacionales que supo describir objetivamente la esencia misma de Fidel Castro y solidarizarse con el sufrido pueblo cubano. Manifestó que “el legado de Fidel Castro es el de los pelotones de fusilamientos, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negativa de derechos humanos fundamentales”. Y apoyo públicamente el derecho a la libertad del pueblo cubano.

Cuba es una nación de alma cristiana que Castro no pudo destruir con su ateísmo socialista. Él impulsó un nuevo método para tratar a los difuntos en Cuba. Popularizó el antiguo proceso pagano grecorromano de la cremación. Quizás Fidel previó que en una revuelta popular sus adversarios o ciudadanos indignados por sus políticas extremistas de persecución y muerte, tomaran su cadáver como trofeo. Asimismo hicieron las tropas soviéticas y británicas con los cadáveres de Hitler y Goebbels, respectivamente.

Castro no solo fue incinerado sino que sus cenizas no fueron expuestas en la Plaza José Martí donde la gente le rindió pleitesía. Las cenizas estuvieron en el teatro del Ministerio de la Fuerzas Armadas. Su sequito más cercano y los militares más selectos estuvieron en el funeral en ese edificio. Posiblemente, tuvieron temor a alguna protesta de la populación cerca de sus restos. Hasta llegaron a imponer en la Isla una ley seca durante el funeral.

Fidel Castro, El Genio de la Maldad, que de la misma manera que los nazis Mengele y Rauff, escapó a la justicia terrenal; pero por sus actitudes delictivas su alma arde en el infierno y su legado está en la letrina de la historia.

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