Guerra... de palabras con Corea del Norte
El enfrentamiento de palabras entre Trump y Kim ha despertado alarma en el Capitolio y también entre los asesores más importantes del Presidente

El presidente Donald Trump lanzó una fuerte advertencia a Corea del Norte sobre la probabilidad de responder con una “guerra terrible”, si su líder Kim Jong-un continúa desafiando a los Estados Unidos.

Pero el enfrentamiento de palabras entre Trump y Kim ha despertado alarma en el Capitolio y también entre los asesores más importantes del Presidente, quienes temen que un ultimátum contra del líder de la dinastía comunista norcoreana podría conducir a una escalada de proporciones nucleares.

Si bien es cierto que tanto Estados Unidos como el resto del mundo, se han acostumbrado a los tuits diarios de Trump y a su lenguaje subido de tono, esa prosa podría tener consecuencias impredecibles en una situación de crisis real.

El senador republicano John McCain, presidente del Comité de Servicios Armados en el Congreso, quien es igualmente conocido por sus fuertes puntos de vista, ha aconsejado incluso al Presidente que suavice su retórica.

Tal vez el propio senador McCain esté lamentando ahora haber llamado a Kim “un niño loco y gordo”, algo que provocó una advertencia de guerra por parte de Corea del Norte.

Cinco meses después de este episodio, la amenaza de un conflicto parece estar más cerca que nunca, por lo que miembros de la administración Trump, como el secretario de Estado Rex Tillerson, han tratado de enfatizar la importancia de una solución diplomática a la crisis.

El uso de un lenguaje beligerante con Corea del Norte por sus programas de misiles nucleares y balísticos ha elevado la tensión en la península coreana, despertando temores en Corea del Sur y Japón de que Kim Jong-un podría cometer un grave error de cálculo y lanzar un ataque en la región.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha sido quizás el más realista de los miembros del Gabinete de Trump.

Mattis advirtió sobre las catastróficas consecuencias de una guerra y aunque dijo a Corea del Norte que perdería en una confrontación militar con Estados Unidos, al mismo tiempo destacó la importancia de los esfuerzos diplomáticos y elogió los avances alcanzados por Tillerson y Nikki Haley, la embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas.

El problema es que Kim Jong parece prestar más oídos al presidente Trump, pues hasta ahora solo ha respondido a sus tuits y no a las declaraciones matizadas de Tillerson o Mattis.

Por esto, el Congreso está preocupado por las posiciones del Presidente, quien como Comandante en Jefe electo tiene el derecho constitucional de decidir sobre la política y hacer declaraciones públicas sobre cualquier tema. Pero como líder de la gran superpotencia militar del mundo, sus decisiones podrían afectar al resto del planeta.

La advertencia de Trump de atacar a Corea del Norte con "fuego y furia" si consideraba lanzar misiles balísticos contra Estados Unidos, probablemente estaba destinada a disuadir a Pyongyang.

Pero el líder norcoreano parece ser peligrosamente impredecible, especialmente ahora, cuando China, su único aliado, firmó nuevas y duras sanciones contra Kim, haciéndolo sentir más aislado e inseguro.

Tal vez ha llegado el momento de dirigir los esfuerzos para calmar al líder norcoreano, ya que no hay duda de que debe ser imposibilitado de tomar una decisión fatal. Cualquier otro intento de intimidación por parte de Trump podría tener un lamentable efecto contrario.