En el fragor del día, nos suele aguijonear el hambre, un mecanismo totalmente natural del cuerpo. El problema acontece cuando hay personas que no tienen la manera de atenuar esa urgencia, por falta de recursos o cuando lo hacen pueden caer en el círculo de la mala alimentación.

Créanlo o no en Miami Dade College hay alumnos que llegan a las aulas sin la comida que requieren para comenzar el día. Que suceda en Estados Unidos, donde se sabe que todo el alimento que desecha pudiera satisfacer a medio mundo, me parece lamentable.

Es ciertamente inaceptable que esto ocurra en el país número uno del primer mundo. Pero no es solamente entre nosotros.

Por estos días en nuestro Teatro Tower se ha exhibido, con mucho éxito, el más reciente premio del Festival de Cannes, el filme I, Daniel Blake. Es la historia de este laborioso carpintero, quien queda fuera del mercado laboral de Newcastle, en Inglaterra, debido a un accidente. Lo terrible es que, al ser una persona mayor, no instruida en las habilidades del mundo moderno, la burocracia estatal le hace la vida imposible para que obtenga sus beneficios.

En el ínterin Blake conoce a una muchacha, madre soltera, que está buscando una posición laboral, sin instrucción alguna, porque dejó sus estudios, lo cual lo complica todo en el mundo que nos ha tocado vivir y no me canso de repetirlo.

Hay una escena, sumamente dramática, donde Blake lleva a la muchacha a un banco de alimentos para necesitados y en cierto momento es tanta el hambre que ella tiene que abrir desesperadamente una lata de frijoles y se la come con mucha vergüenza por su situación.

El hambre no puede ser una circunstancia sin solucionar en los países desarrollados. Me resisto a creerlo.

Ayer en nuestro Campus Norte, que se caracteriza por este tipo de eventos, la organización Farm Share, con la cual sostenemos productivas relaciones de colaboración, distribuyó alimentos gratuitos para estudiantes y familias necesitadas.

Unos días antes, habíamos celebrado en nuestro Centro de Educación Empresarial Carrie P. Meek, con la colaboración de la filial Gamma Zeta Omega de la hermandad femenina Alpha Kappa Omega Alpha (AKA), el evento Nutriendo en números: mente, cuerpo y alma, también para proporcionar alimentos a alumnos de bajos recursos y hacer conciencia sobre la mala nutrición en las escuelas

En el estudio Campaña nacional estudiantil contra el hambre y el desamparo, en el que participaron 3 765 alumnos de college de doce estados, el 25 por ciento de educandos como los nuestros, carece de una alimentación segura.

Hay numerosos países del tercer mundo que luchan denodadamente por erradicar el hambre. Organizaciones de Estados Unidos participan en programas internacionales de ayuda. No podemos descuidar, sin embargo, lo que ocurre en nuestros vecindarios, donde el hambre y la mala nutrición no han dejado lamentablemente de rondar.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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