El presidente Donald Trump, a nueve meses de ejercer el poder, tuvo la oportunidad de exhibir su política internacional en el mejor de los escenarios, la sede de la Asamblea General Naciones Unidas.

En uno de sus discursos más presidenciables, Trump fue diplomático y respetuoso un auditorio compuesto por representantes de 130 naciones de todo orbe. Allí desde el más alto de los podios del mundo, le habló a sus bases, aquellas movidas por el lema “Make America Great Again”, pero lo hizo poniendo en la justa balanza lo que denominó el deber de cualquier presidente del mundo. “es lo que deberían hacer todos los mandatarios, poner a su pueblo primero”.

Reiteró su inconformidad con el convenio alcanzado del predecesor inquilino en la Casa Blanca con Irán y dio a entender que tiene los días contados. Para él es una prioridad que no proliferen las armas nucleares ni en Irán ni en Corea del Norte a quien amenazó con simplemente borrarla de la faz de la tierra si persiste en las amenazas a EEUU y sus aliados.

Trump estuvo acertado cuando llamó a las naciones y gobiernos a promover sociedades seguras y prósperas en sus propias regiones. Desde esa óptica abordó el tema del régimen cubano, al que tildó de corrupto y desestabilizador. Prometió ante todo el mundo, allí donde tantas veces se ha pedido el fin del embargo, que no levantará la sanción económica contra La Habana hasta que no se realicen las reformas necesarias. Con esta declaración de principios abre más la brecha entre su política y la de Obama, quien restableció relaciones diplomáticas con Cuba en julio de 2015 sin pedir nada a cambio.

Al referirse a Venezuela, el mandatario norteamericano fue muy claro: “El pueblo venezolano está hambriento y el país está colapsado”. Las naciones occidentales deberían tener una meta: recuperar la libertad y retornar a la democracia” al país sudamericano. Impondremos más sanciones -además de las ya impuestas el pasado 11 de agosto- si el gobernante venezolano “persiste en tomar el camino para imponer un gobierno autoritario”.

Este fue sin dudas el esbozo del decálogo de su política internacional, “la doctrina Trump”, más allá de Twitter.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cuáles creen que deben ser las prioridades para el nuevo alcalde de la ciudad de Miami?

Transporte
Seguridad
Vivienda asequible
Infraestructura para enfrentar inundaciones
Control de la construcción
ver resultados

Las Más Leídas