La figura escondida del dugout de los Marlins
Con lo que han pasado los Marlins este año y la cantidad de lesiones que han sufrido, el equipo del Sur de Florida debería estar ocupando uno de los puestos del foso de la Liga Nacional

@RicardoEMontes

Mucho se habla de Don Mattingly, pero lo que ha hecho este año es digno de admirar.

No sabemos en qué posición terminen los Marlins de este año, pero el simple hecho de que los aficionados del equipo sigan viendo la tabla de posiciones en el mes de septiembre es un hábito que habían perdido hace varios años.

Con lo que han pasado los Marlins este año y la cantidad de lesiones que han sufrido, el equipo del Sur de Florida debería estar ocupando uno de los puestos del foso de la Liga Nacional. En cambio, Miami está luchando por un cupo hacia la postemporada, con lo que acabarían con una sequía en la que no logran avanzar desde el 2003.

Sí, la temporada de Giancarlo Stanton ha sido de proporciones históricas, Marcell Ozuna ha sido su complemento perfecto a la ofensiva y también entiendo las múltiples fallas, sobre todo a la hora de rotar a los lanzadores, por la que Mattingly ha sido altamente criticado, sin embargo, algo debe hacer bien, entendiendo los resultados de los Peces de este año.

Algo que se ha vuelto una costumbre en el deporte es culpar al mánager cuando el equipo o a un jugador le va mal, pero cuando es el conjunto que consigue el éxito, es gracias al buen trabajo que hicieron los jugadores. Llegó un punto en la temporada en la que los Marlins estaban 15 juegos por debajo de .500, pero encontraron la manera para regresar a tres compromisos por encima de dicha marca. En este caso al dirigente le debe tocar su parte del pastel.

El manejo del vestuario de Don Mattingly ha sido la piedra angular de este equipo, que a pesar de que llegaron a tener un registro por el cual otros conjuntos decidieron rendirse, éste por el contrario se mantuvo luchando, hasta conseguir lo que hoy es una realidad; resultados que no acompañan a la lógica, cuando se comprenden los factores y obstáculos ya mencionados.

Pero Mattingly no sólo ha sabido controlar a sus jugadores, sino que también ha llevado de la mano a sus entrenadores, en especial a los encargados de los lanzadores, encabezados por Juan Nieves, quien básicamente ha tenido que hacer magia con los jugadores que tiene bajo su mando, tanto en la rotación como en el bullpen.

A comienzos de temporada se hablaba sobre la idea de tener un bullpen de primera, gracias a las incorporaciones de Junichi Tazawa y de Brad Ziegler, para unírsele al cerrador A.J. Ramos y a las nuevas generaciones de brazos como Kyle Barraclough, Brian Ellington, entre otros. Toda esa idea se vino abajo de manera estrepitosa. Sin embargo, y a pesar del mal momento vivido, la estructura del equipo se mantuvo para inspirar a los jugadores a seguir compitiendo, a pesar de lo cuesta arriba que parecía el hecho de volver a jugar pelota de .500.

De cualquier forma, el hecho de ver este año a los Marlins en postemporada sigue luciendo más un sueño que una realidad, en especial luego del bache vivido la semana pasada. Ya uno de los objetivos fue cumplido, al confirmar el potencial que tiene esta ofensiva, que con un par de lanzadores importantes pudieran dar de qué hablar en un futuro cercano.

Además, se estableció que este cuerpo de entrenadores pudiera llevar a este equipo por el camino correcto, algo que no se ha visto nunca en la historia de los Marlins; un dirigente con el que se pueda confiar a largo plazo.

Mattingly no es perfecto, y tampoco se encuentra en esa élite de mánagers en la que están Joe Maddon, Joe Girardi, Buck Showalter, por nombrar algunos, pero sí está en ese segundo grupo que los sigue. Sus decisiones pueden ser controversiales en ocasiones, pero el manejo del vestuario, algo que puede ser complicado de conseguir, es un aspecto que no se le puede criticar al ex astro de los Yankees de Nueva York.