Hace pocas semanas titulaba en este mismo espacio “Venezuela: ser comunista tiene valor curricular”. Allí hice hincapié en la tragedia que se gestó tras haber permitido que unos delincuentes llegaran al Poder y desde él desmantelaran una democracia de más de 40 años que sin dudas tuvo muchos defectos pero nadie nos puede negar que nos permitió ser un país de ciudadanos libres, ciudadanos con movilidad social, pluralidad política y esperanzas ciertas para millones que dan fe que pudieron estudiar en universidades nacionales e internacionales reconocidas y también gozar los beneficios que un proyecto educativo como el llamado Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho brindó para formarse en centros de estudio del primer mundo que impulsaron nuestra industria petrolera, ferrominera, nuestra Salud Pública, ingeniería, arquitectura y también la cultura como valor fundamental de toda sociedad. Permitió viviendas a muchos, vehículos, puestos de trabajo. Acogió con brazos abiertos a cientos de miles de emigrantes que por razones económicas o de persecución política encontraron aquí una tierra donde rehacer sus vidas y hacer tangibles sus sueños. La Venezuela ejemplo de democracia y generosidad, hoy por un demoniaco proceso de destrucción ya no es tierra de gracia ni para sus nacionales ni para los extranjeros de buena voluntad que pudiesen aún buscar refugio y esperanzas aquí. Venezuela es una tierra arrasada donde la impronta de unos hampones comunistas que lograron llegar al poder está marcada a sangre y fuego y ha borrado alegrías, futuro, ilusiones y cada vez parece más difícil salir de ellos.

Inmensa tragedia ya que junto a la pérdida de posibilidades de ingresos monetarios debemos sumar el barrido de valores y principios éticos que esa caterva de hampones castrochavistas realizó, barrido que comenzó cuando a unos mal llamados demócratas les resultó extraordinaria la irrupción de un tropero asesino y ladrón como Hugo Chávez, y lo secundaron en su ambición y lo apoyaron para que llegara al Poder. Hoy –como ya lo he dicho y lo seguiré recalcando- aquellas imágenes de desarrollo y crecimiento una carretada de resentidos comunistas con sus actos delincuenciales las cambiaron por las largas colas del hambre, la desesperada búsqueda de medicamentos. Aquellas imágenes de un país en vías de desarrollo desaparecieron dando paso al espanto de seres descuartizando perros y gatos para poder comer o neonatos muriendo por miles cada semana en hospitales ruinosos. Hoy mientras a los ciudadanos nos paraliza que se esperé para las próximas semanas la muerte por desnutrición de más de trecientos mil niños, a una camarilla política repartida tanto en el bando oficialista como en el opositor eso no les merece ni siquiera un comentario.

Y es esa la cosecha que recogemos… Es eso lo que se recoge por abrir las puertas para que el resentimiento comunista entrará ávido y criminal a imponernos sus rencores, sus complejos, sus mediocridades. Es la avanzada de los “Mamertos” término con el cual, en muchas partes de esta Latinoamérica nuestra, y en especial en Colombia, definen a aquellos que militan en grupos o partidos de izquierda o representan el hacer vulgar, vicioso y oscuro de los que calificamos como "izquierdosos".

Y llegaron… Llegaron los emisarios del fracaso hecho ideología. Llegaron los que al fin cobrarían a quienes ninguna culpa por sus orígenes, sus pobrezas económicas e intelectuales tuvimos. Llegaron los “Mamertos” criollos, esos que nos zampan el comunismo como una gran credencial curricular. Trajeron tiempos de pobreza moral, de complejos insalvables, de avidez insaciable que habían mostrado ya en cantinas de cuarteles y en combos de “Becarios” rumbo a naciones aplastadas por el comunismo con sus universidades que se encargaron de envenenarles más y hacer de ellos heraldos del horror.

Lograron superar aquellas cifras ínfimas que los ubicaban siempre en menos de un 10% de fuerza electoral. Pagaron a precio de oro la capacidad de los tiranos Castro para eternizar su asquerosa dictadura. Avivaron en los más necesitados el odio social y la mendicidad como garantía para tenerlos de apoyo. Llegaron al precio de muchos políticos, empresarios, y vedettes. Hermanaron a Venezuela con lo peor del planeta y nos unieron al combo de chinos, rusos, bielorrusos e iraníes y a carteles internacionales de narcotraficantes, todos garantes de que este filón no lo perderán… En poco menos de 20 años lograron la mamertización de Venezuela y con ella su destrucción.

ebruzual@gmail.com / @eleonorabruzual / www.gentiuno.com

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