¿Por qué invertir? La respuesta es, por dos de las más importantes palabras que escucharás en tu vida: interés compuesto.

Primero, hablemos sobre el interés. El interés es el dinero que tú pagas por utilizar el dinero de otra persona o que otra persona te paga a ti por utilizar tu dinero.

Digamos que el prestas a un amigo 1000 dólares (a esto se le llama capital inicial) para que él o ella ponga un negocio. Ambos deciden que tu amigo te pagará una tasa de interés anual de 20 por ciento hasta que cancele el saldo. Ahora, digamos que tu amigo no te paga nada por cinco años. Le sumarías 20 por ciento al saldo cada año.

Al final de los cinco años, tu amigo te debería 1.488 dólares además de los 1.000 originales que le prestaste a él o ella sin hacer nada. A este dinero adicional se le llama rentabilidad. Buen negocio, ¿verdad? Para ti, si. Pero no tanto para tu amigo. Sin embargo, ese es el precio que tienes que pagar cuando adquieres un préstamo.

Así que, cada año, el dinero sumado al valor original también genera interés. Esto se llama capitalización. Y el interés compuesto es, reitero, la razón por la cual debes invertir. Las compañías de inversión te pagarán interés compuesto por el dinero que les prestas o te pagarán dividendos por invertir en ellas. Ahora, veamos qué sucede con la misma cantidad de dinero que has cargado a una tarjeta de crédito (deuda) en comparación con invertirla.

Tarjeta de inversión de crédito

Si a los veinte años empiezas a poner 100 dólares mensuales en una inversión con una tasa de interés promedio de 8 por ciento, tus 100 dólares crecerán a 95.950 dólares para cuando tengas cuarenta y cinco años. Nada mal, ¿verdad? Pero si esperas y empiezas a invertir a los treinta y cinco años, esos 100 dólares serán tan solo 20.000 dólares cuando cumplas cuarenta y cinco.

En otras palabras, con una tasa de inflación de 3 por ciento, un dólar disminuye en poder adquisitivo a 64 centavos en quince años. Así que si depositas tu dinero debajo de un colchón cada mes, tus 15.000 (100 X 15 años) disminuirían en poder adquisitivo a 9.628 ( 64 centavos x 15.000 dólares). ¡Una pena!

Creo que ahora puedes ver por qué necesitas invertir lo antes posible. El interés compuesto es, simplemente, magnífico. Pero existen riesgos al prestar tu dinero. El negocio de tu amigo podría fracasar, él o ella podrían irse a la bancarrota y, si eso ocurre, nunca recibirías el repago o devolución de tu préstamo original –y mucho menos de tu ganancia. Del mismo modo, una compañía de inversión podría hacer malas inversiones y podrías perder todo o parte de tu capital original.

Por eso tienes que diversificar- distribuir – tus inversiones (tu cartera), para asegurarte de no perder todo si una fracasa. En otras palabras, no debes poner todo tu dinero en una misma canasta (inversión).

La diversificación es la clave para una cartera exitosa. Seleccionar inversiones diferenciantes, también llamadas bienes, te permite maximizar tu rendimiento y reducir tu riesgo. Invertir no es solo acciones y bonos, también incluye negocios, inmuebles, educación, etc.

Entonces, ¿cómo saber en qué invertir y de qué alejarse? Puedes pasarte años investigando y estudiando el tema o puedes recurrir a un asesor financiero certificado en planificación patrimonial (CFP) o a un consultor financiero de confianza.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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