LeBron o Jordan, la eterna discusión
Tal vez existan más diferencias que similitudes entre ambos. Comenzando porque ni siquiera ocupan la misma posición, con la leyenda de Chicago como escolta y el de Cleveland como alero e incluso en ocasiones ala-pívot

@RicardoEMontes

¿Se imaginan a Michael Jordan jugando en Miami en sus mejores tiempos? ¿Cuántos títulos tendría el Heat? ¿Cuántos fanáticos del equipo habría? ¿Cuántas buenas memorias estarían aún frescas en la ciudad?

Siempre he sido sólido en mi pensamiento en evitar comparaciones entre Jordan y LeBron James, pero en este caso quiero hacer una excepción y ver en paralelo dos de las carreras más impresionantes en la historia de la NBA.

Tal vez existan más diferencias que similitudes entre ambos. Comenzando porque ni siquiera ocupan la misma posición, con la leyenda de Chicago como escolta y el de Cleveland como alero e incluso en ocasiones ala-pívot. Hay diferencias notables en la actitud, en la manera en la que se dirigían a la prensa, al público, entre otros aspectos, simplemente son dos personas completamente diferentes.

Podría comenzar a mencionar incluso que su manera de jugar no se asemeja en casi nada, pero si hay algo en lo que comienzan a verse parecidos es en las marcas que está logrando LeBron, en donde apenas con 32 años, empieza a destronar al conocido como el mejor de todos los tiempos.

La semana pasada James superó a Michael en puntos totales en la postemporada, un territorio sagrado para los seguidores de Jordan, que se aferran al récord de 6-0 que tuvo en finales, mientras ven con temor cómo el “Rey” poco a poco va a usurpando ese terreno, tal vez no en títulos, en donde hasta ahora acumula tres campeonatos en siete finales. Ya veremos qué pasa en su octava oportunidad.

LeBron, a diferencia de Jordan, nunca ha perdido en la primera ronda de postemporada, y realmente acumula unos registros que parecen imposibles de alcanzar en esta instancia de playoffs, aunque todo luce un poco manchado por lo negativo de sus viajes a las finales.

Unos dirán que Jordan enfrentó a una competencia más complicada que la que ha visto LeBron en su carrera. Tal vez sea cierto, porque nombres como los de Charles Barkley, Karl Malone, Gary Payton, John Stockton, Clyde Drexler, Patrick Ewing o Reggie Miller no salen en todas las generaciones. Pero a pesar de que James ha tenido un camino relativamente fácil en la Conferencia del Este, de la cual ha salido campeón desde el 2011, el Oeste ha estado plagado de competencia legítima, razón de su negativo registro en finales.

Fue derrotado dos veces por un conjunto de los Spurs de San Antonio que consiguió cinco campeonatos en una generación, por unos Mavericks de Dallas que cayeron más de sorpresa que por otra cosa, y por unos Warriors de Golden State que ya hemos visto de qué son capaces, incluso de romper el récord de más juegos ganados en una temporada regular que parecía intocable, establecido por el propio Jordan y sus Bulls.

Creo que estamos en un punto en el que hay argumentos para los dos lados. El que diga que Jordan fue mejor, tiene razones para afirmarlo. El que se vaya por la tendencia de que LeBron ya es superior a lo que fue Jordan, también tiene argumentos válidos.

Seamos honestos, en Miami todavía estamos un poco dolidos por cómo LeBron dejó al Heat en el 2014, luego de cuatro finales seguidas y dos campeonatos jugando en el American Airlines Arena. Pero lo cierto es que esa actitud que mencionábamos anteriormente como punto de diferencia con Jordan, fue la razón por la que James decidió ir a Miami en primera instancia, sólo para que en cuatro años, utilizando la misma mentalidad, dejara el Sur de Florida y volver a casa.

Distintos o similares, LeBron James y Michael Jordan quedarán en la historia como dos de los seres humanos que mejor han jugado al baloncesto en la historia. Y uno de ellos, que quizás no sea tan apreciado en la actualidad, jugó sus cuatro mejores años de su carrera en Miami. Mientras pasen los años, tal vez los aficionados del Heat puedan reencontrarse y apreciar lo hecho en la cancha por uno de los mejores.