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@eleonorabruzual

Hoy escribiré desde una remembranza… Hoy escribiré ya en el tercer mes del año 2017, sobre una conferencia que tuve el honor de dictar hace ya más de 11 años, exactamente el 11 de febrero de 2006 en el marco de un extraordinario evento organizado por el CENTRO DE CORAZONES DE MIAMI, grupo místico y de oración que presentó en aquel momento lo que llamó “La Atlántida se eleva en llama violeta” y cuyo fin y motivación era la Libertad plena para las Américas.

Hoy utilizaré el mismo título de esa conferencia, porque nada más cierto que la Libertad y más doloroso que su pérdida… y repetiré mucho de lo que allí dije cuando ya se vislumbraba nuestra tragedia. La del pueblo cubano tenía 11 años menos que hoy pero el mismo desaliento; Bolivia ya padecía a ese tipo que ahora se manda a hacer un museo para su gloria y ego, Nicaragua no parecía que transitaría una tiranía que emularía los largos años de la de Somoza, Colombia, gran democracia, ni en sueños podía imaginar que eligiendo a Juan Manuel Santos, encumbraría a un aliado de la tiranía cubana y de sus amigos, los sanguinarios capos de las FARC, que impunes y envalentonados, se entrevén ya como verdugos empoderados.

Repetiré hoy como periodista comprometida absolutamente con la democracia y con la Libertad, que lo que sigue sucediendo en mi país Venezuela desde hace ya 18 años, y en parte de una América Latina convertida en tierra abonada por el mal y por la mentira, es producto de esa hierba mala que es la izquierda canalla, hierba venenosa que donde pega, donde germina, se engulle principios, derechos, verdades y esperanzas. Repetiré aquí que donde germina –y miren que germina- trastoca países con poblaciones libres y los convierte en cotos propiedad de sátrapas abyectos cuya única meta es encumbrarse eternamente sobre la tragedia de pueblos engañados.

Vuelvo, porque nada ha cambiado, a clamar por la libertad de naciones que han quedado atrapadas en el resentimiento irracional y en el odio, el más nefasto compañero de vida, y por eso escogen a los Favoritos del Diablo para ingenuamente seguirles, auparles, entronizarles y luego llorar impotentes la tragedia de haber sido convertidos en esclavos sin futuro, sin esperanzas y sin fuerzas para luchar y liberarse.

Nada ha cambiado… Y en Venezuela, miles, millones seguimos transitando terreno hostil, transitando desiertos donde no florecen esperanzas ciertas más allá de aquellas que mantiene la tenacidad, que mantiene la voluntad que sustenta la convicción de que hay un compromiso ineludible con la dignidad. Un compromiso con la reciprocidad que todo ser sensible debe tener con la vida, con su Dios, ese que le premió con la maravillosa condición de ser pensante, de criatura inteligente creada -de hecho y derecho- para crecer y actuar en libertad, pero creada también para ser combatiente activo contra los que traen oscuridad, muerte y esclavitud…

Decirles que hace 11 años comenté de mi preocupación y mi asco por ese tirano vil que fue Fidel Castro, esperpento que gracias al militarote golpista Hugo Chávez tuvo su reestreno, su vuelta a la escena nuevamente protagónico e insaciable, y nos birló Venezuela imponiendo su carga de odios, de perversiones. Castro sembrando violencia, desestabilizando democracias.

Fidel Castro mintiendo y engañando cínicamente ya no está, pero sí su hermano el heredero Raúl que continúa la destrucción, el saqueo, la perversa manipulación y la escogencia de cómplices para que no podamos liberarnos y sigamos viendo morir inocentes unos de hambre, otros de mengua, y cientos a manos del hampa, gran brazo ejecutor de estos demonios.

Hoy me enerva ver que ese monstruo se fue sin pagar por sus crímenes, por tantas y tantas culpas. Se fue sin pagar por los muertos, por los desterrados, por los encarcelados, por tres generaciones de cubanos a los cuales les robó los sueños, les pateo los derechos y los trastocó –perverso sortilegio- de hombres y mujeres libres a zombis aterrados ya imposibilitados de luchar y combatir por su dignidad.

Y hoy aseguro que los venezolanos vivimos una tragedia inconmensurable. Que hoy Venezuela posee muchos seres para quienes valores éticos, religiosidad, piedad, solidaridad, amor a la justicia y a la libertad son meras ausencias… Que como hace 11 años pero con el horror del tiempo transcurrido, vuelvo a decir y si preciso gritar lo haré, que la Libertad no es una palabra hueca, que la Libertad es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad y eso nos lo están profanando.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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