Los peligros de fijar una línea roja
A estas alturas, Kim Jong-un sabe, que Trump gobierna con un estilo diferente, sin embargo, está apostando a que a pesar de la advertencia de utilizar "fuego y furia" contra Pyongyang, Washington no se lanzará a una aventura nuclear

El líder norcoreano, Kim Jong-un parece querer empujar al presidente Donald Trump al borde de una guerra, calculando que éste luego retrocederá, por temor a las terribles consecuencias de un conflicto nuclear.

En tanto que Trump, ha dejado claro a través de sus asesores principales, que no permitirá que Kim Jong-un disponga de armas nucleares, capaces de llegar a Estados Unidos.

Con esta afirmación, el Presidente, ha fijado su línea roja.

Como quiera, ahora enfrenta el mismo problema de su predecesor Barack Obama cuando anunció en su oportunidad, que Estados Unidos tomaría represalias contra Siria, si usaba armas químicas, en contra de su pueblo.

En ese entonces, se pensaba que Obama cumpliria su palabara, lanzando ataques aéreos contra el régimen sirio, si había pruebas de que las armas químicas, se habían utilizado.

Pero la línea roja fue cruzada y Obama nunca ordenó la respuesta militar norteamericana.

A estas alturas, Kim Jong-un sabe, que Trump gobierna con un estilo diferente, sin embargo, está apostando a que a pesar de la advertencia de utilizar "fuego y furia" contra Pyongyang, Washington no se lanzará a una aventura nuclear.

El presidente Trump y sus asesores militares se encuentran ahora en una posición incómoda y peligrosa, porque Kim continúa probando sus misiles balísticos, haciendo caso omiso de advertencias y amenazas, y aparentemente, se muestra despreocupado ante la posibilidad de enfrentar nuevas y más duras sanciones.

¿Llegará el momento en el que Trump le diga a Kim: si llevas a cabo otra prueba nuclear o lanzas un nuevo misil balístico de largo alcance sobre un país aliado como Japón, Estados Unidos responderá militarmente?

Parece poco probable que los asesores de Trump, especialmente su secretario de Defensa James Mattis, le recomienden al Presidente dar tal ultimátum, porque caerían en la trampa de la línea roja y si Kim la ignora y Trump no hace nada, la credibilidad de Estados Unidos se vería dañada, una vez más.

El ex- presidente Obama pudo escapar a su fracaso en Siria, porque los rusos intervinieron con la oferta de persuadir al líder sirio, para que entregara sus armas químicas en existencia.

Entonces ¿Podría ahora China intervenir con Pyongyang para salvar la cara de Estados Unidos, y evitar Washington un ataque militar de Washington, en contra las instalaciones nucleares de Corea del Norte?.

Incluso si China interviene, ¿tendría el poder de persuadir a Kim para que detenga su programa de misiles nucleares y balísticos o querría usar su posible influencia para ayudar a Trump?.

De acuerdo al presidente ruso Vladimir Putin, Kim preferiría comer pasto, antes que abandonar su programa militar, por lo que tal vez Corea del Norte, ignoraria los llamados chinos para poner fin a la crisis.

Todos estos cálculos hacen casi imposible, que Trump llegue a una decisión que garantice un resultado favorable.

La respuesta de Kim hasta ahora, ante las amenazas de Trump, ha sido acelerar su programa con la esperanza de que si completa su sueño, de poseer armas de destrucción masiva, tendrá la última palabra para detener un ataque estadounidense en su contra.

El uso de ultimatums por parte de la Casa Blanca, solo nos pondría en el camino de un enfrentamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte de alcances globales, peligrosos e impredecibles.