No hay lugar a dudas que antes y después de esta tormenta hay mucho que reconstruir y restaurar sobre todo en este último caso cuando se habla de normalizar la energía de miles de hogares del sur de la Florida como también las comunicaciones.

Lo que nunca se habla en estas tragedias es de quiénes ganan con esto, y, desde luego, hay que mencionar cierto sector de la economía que no solo se beneficia sino que también especula con algunos productos.

Podemos empezar con las cadenas Wal-Mart y Home Depot, que a pesar que tuvieron sus tiendas abiertas hasta altas horas del día viernes, antes de la tormenta, ya al final no tenían los elementos necesarios para que la gente pudiera abastecerse de los alimentos básicos o de las herramientas elementales para hacerle frente al fenómeno climático como sucedió en el caso de Home Depot.

Era tan caótica la situación que ni tornillos u otros elementos claves para asegurar una casa en contra de una tormenta se podían encontrar porque ya estaban agotados. ¿Por qué no estaban preparados? Lo cierto es que durante más de una semana se sabía que la tormenta llegaría, y, en vez de tener un plan de choque para darle a cada ciudadano lo justo y necesario para asegurar su casa de acuerdo al número de ventanas y puertas, más bien se vendió sin control ni límite generando caos al final. Pero claro, un caos muy lucrativo y siniestro para quienes vendían estos productos, pero para quienes al final tuvieron que asegurar sus casas con lo que fuera, no fue tan beneficioso. Lo peor, al final muchos terminaron víctimas de revendedores en las esquinas de Home Depot sin que nadie hiciera nada al respecto.

Muchos fueron víctimas del abuso como también de la falta de planeación en el suministro de gasolina para un evento de estas características. Se empezó a vender gasolina sin control desde siete días antes de la tormenta sin tener en cuenta que claramente esa gasolina iba a ser usada por el usuario antes de que llegase la tormenta. ¿Quién ganó? Los dueños de las estaciones de servicio, compañías de petróleo etc., pero quien pierde es el usuario que siempre se ve afectado con las alzas de precios cuando pasan estas catástrofes, y nada ni nadie hace nada por salvar al consumidor.

Era ridículo ver filas en gasolineras desde el sábado anterior, y durante la semana, para que ya el miércoles, jueves y viernes no hubiera ni una gota de gasolina sometiendo a la gente a hacer filas estrepitosas. Fuera de control, y al final fueron los mismos dueños de estación quienes pusieron el orden al igual que sucede ahora que nuevamente se ven las filas, eso sumado a los miles de ciudadanos sin luz ni Internet.

Finalmente, no me puedo quedar sin descalificar a FPL y compañías de comunicación como Comcast, TMobile entre otras más. Escuchaba la radio y oía como un usuario se quejaba de que llevaba 5 días sin luz desde el mismo viernes hasta hoy sin que su servicio fuese restablecido, a lo cual el periodista que lo oía solo lo descalificó y salió en defensa de la FPL en vez de apoyarlo.

¿En qué país vivimos? ¿Acaso vivimos en el Tercer Mundo para que no puedan prever que algo así sucedería? Me resulta aberrante ver niños y recién nacidos con sus padres sin energía desesperados, y la única respuesta de la FPL es que hasta el domingo o hasta nueva orden el servicio será restablecido en el orden en que se están adelantando los trabajos.

Yo pregunto: ¿Acaso no han pasado suficientes catástrofes como para no estar listos con el plan post-tormenta? Lo claro es que nuevamente pierden los usuarios de South West Miami y South Miami quienes no son tan prioritarios como el lujoso sector de Brickell en donde la energía o nunca se fue, o ya fue restablecida. Pero en sectores como Kendall, en donde no es claro donde hubo los daños, hay miles de ciudadanos sin luz.

No puedo terminar sin mencionar T-Mobile y Comcast quienes dejaron a sus clientes incomunicados durante la tormenta y después de ella sin ningún plan de contingencia efectivo para restablecer el servicio a la brevedad posible. Sin embargo ATT si mantuvo a sus clientes comunicados antes, durante y después de la tormenta dejando claro que sus clientes ganaron en ese sentido.

Los ciudadanos que lograron irse de la ciudad y evitar el drama de quedarse sin duda ganaron, y quienes se quedaron también, pero ganaron experiencia de cómo manejar una tormenta de esta categoría, y ojala sus funcionarios electos también aprendan a manejar una crisis de esta categoría para que al final no suceda lo de ahora: que un país del Primer Mundo, y en una ciudad en pleno verano, no hay luz y ni si quiera saben cuando la restablecerán lo cual es inaceptable y descalificador, como quien dice ”aguanten, aguanten” al final el pobre pueblo siempre pierde.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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