No cambien a Giancarlo Stanton
Desde el punto de vista de los nuevos propietarios sería muy arriesgado cambiar a Stanton, no sólo por el talento que estarían dejando ir, sino porque muy probablemente la impresión que dejarían ante los aficionados de Miami no sería la mejor

@RicardoEMontes

Hagamos este ejercicio, imaginemos que la era de los esteroides nunca existió, que Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds nunca utilizaron sustancias prohibidas que los hicieran aumentar su desempeño en el campo. De ser así, los únicos jugadores en pegar más de 60 cuadrangulares en una temporada serían Babe Ruth (60) en 1927 y Roger Maris (61) en 1961.

Hasta el viernes, Giancarlo Stanton estaba proyectando alcanzar 58 cuadrangulares, lo que lo igualaría con Jimmie Foxx con la tercera mayor cantidad en toda la historia de las Mayores en una temporada. Así de histórica es la campaña que está teniendo el toletero que viste el uniforme de los Marlins de Miami.

Claro, la mencionada era sí existió, y Barry Bonds cuenta con el récord de 73 vuelacercas en una zafra, seguido por McGwire quien superó la marca de los 60 dos veces y Sosa que lo hizo en tres ocasiones.

Esto lo hago sólo para poner en contexto la calidad de pelotero que es Stanton, y lo importante que deberá ser el hecho de poder contar con alguien de esa envergadura para armar un equipo competitivo, con aspiraciones a la postemporada; territorio poco familiar para él en sus ocho años de carrera con los Marlins, equipo que no llega a esa instancia desde el 2003.

Todo parece indicar que, finalmente, Derek Jeter será parte del próximo grupo de propietarios del equipo, y a la vez será el encargado de todas las operaciones relacionas con el béisbol de cara a la próxima campaña del 2018.

La semana pasada comenzaron a salir múltiples rumores que indicaban que la nueva gerencia estaría dispuesta a negociar a Stanton a otro equipo. Y sin intenciones de desacreditar esos reportes, quiero tomarme un momento para exponer mis argumentos sobre el tema.

Sería un grave error cambiar a un toletero de dicho calibre, un pelotero que puede ser generacional, y que muy probablemente no exista un grupo de prospectos que pueda igualar la calidad de su talento. Ya Miami tiene experiencia con un hecho similar, cuando Jeffrey Loria, quien disfruta de sus últimos días como dueño del equipo, canjeó a Miguel Cabrera a los Tigres de Detroit, por una cantidad de “futuras estrellas” que no llenaron ni la cuarta parte de lo que había dejado el venezolano –Andrew Miller fue el más destacado de ese grupo de prospectos, aunque alcanzó su tope seis años después de salir de Miami, convirtiéndose en uno de los relevistas más dominantes en las Mayores- quien terminará siendo uno de los mejores bateadores en la historia.

Por otro lado, desde el punto de vista de los nuevos propietarios sería muy arriesgado cambiar a Stanton, no sólo por el talento que estarían dejando ir, sino porque muy probablemente la impresión que dejarían ante los aficionados de Miami no sería la mejor, comenzando un nuevo “reinado” de la misma manera en que lo hizo su antecesor desde que tomó las riendas del equipo. Pienso que se debe tomar de una manera más delicada el asunto, y no proceder de inmediato a cambiar a una de las máximas estrellas en el béisbol.

El tema con el pitcheo y las ligas menores de los Marlins es crítico, pero son vacíos que pueden llenar por otras vías, como la agencia libre, un grupo de cazatalentos internacionales con buena vista, buenas selecciones del draft y tal vez vía cambio de jugadores que no pertenezcan al grupo de los intocables –en mi opinión; Stanton y J.T. Realmuto.

Hace unas semanas exponía mi posición insinuando que Stanton, a sus 27 años, todavía es capaz de resistir una nueva reconstrucción, pero el equipo ha hecho con su éxito reciente, que esa visión de reconstrucción no se vea tan necesaria, luego de aflorar el corazón y el talento, sobre todo ofensivo, que han mostrado a pesar de un año con múltiples lesiones.

Los Marlins no están tan lejos de la contienda como parece, y cambiar a Stanton no los acercaría, sino por el contrario, reiniciaría un largo y tedioso proceso de reparación de un equipo en las Mayores.