Esta semana envié una carta bipartidista, junto a los congresistas Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo, Debbie Wasserman Schultz y otros colegas, al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y al secretario de Estado, Rex Tillerson, pidiendo una revisión y explicación sobre la decisión el año pasado de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, (OFAC por sus siglas en inglés), de otorgar una licencia a la marca Havana Club, de Cubaexport, propiedad del régimen castrista.

La decisión de la OFAC de otorgar este permiso a Cubaexport -una entidad de propiedad absoluta del régimen cubano- para la marca registrada de Havana Club, fue una implicación sin precedentes que ignoró la ley de los Estados Unidos. Los riesgos de los titulares de derechos de propiedad intelectual estadounidenses están en juego, ya que esto sólo servirá para envalentonar y recompensar al régimen cubano.

El Gobierno de los Estados Unidos no debe tomar medidas que alienten a entidades extranjeras a confiscar la propiedad intelectual y las marcas registradas en los Estados Unidos. Esta decisión políticamente motivada podría, desafortunadamente, sentar un precedente negativo respecto a la expropiación de la propiedad intelectual estadounidense por parte de gobiernos extranjeros. Sabemos que esto asegurará al régimen de Raúl Castro ignorar la ley de los Estados Unidos y que las graves consecuencias internacionales podrían verse en años futuros.

Además, la presencia de esta licencia sólo recompensaría a los peores violadores de derechos humanos de nuestro hemisferio. Los matones del régimen de Castro rutinariamente golpean, acosan, detienen y arrestan a manifestantes pacíficos como las Damas de Blanco, que marchan todos los domingos luchando por sus derechos humanos básicos. Estas valientes mujeres sólo exigen la libertad que se les debe a ellas y a todos en Cuba.

Esta política equívoca, que mantiene la licencia de exportación de Cuba hacia Estados Unidos, tampoco permitirá que los mercados abiertos y las inversiones lleguen al pueblo cubano como se ha demostrado durante décadas, operando bajo el mismo sistema económico decrépito.

La concesión de un permiso a la marca Havana Club, de Cubaexport, para el régimen castrista, envía un mensaje muy peligroso a todas las personas que aman la libertad en todo nuestro hemisferio al continuar apoyando activamente las nefastas actividades del régimen cubano. Insto a la nueva administración a actuar y revisar esta licencia, revertir su decisión y proteger a los dueños legítimos de propiedad intelectual antes que se produzca más daño.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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