Para los comunistas el ciudadano es enemigo
18 años ya tiene el castrochavismo destruyéndonos Venezuela, saqueando sus arcas, ensangrentando su tierra, pero no les es suficiente

Uds. mis respetados lectores leerán esta columna de hoy después que el último zarpazo del castrocomunismo haya rasgado aún más la piel ensangrentada de Venezuela, pero yo -por exigencias de la edición impresa- la estoy escribiendo horas antes de que la plaga chavista, plaga civicomilitar maligna y envalentonada a punta de abusos, terrorismo y maldad posiblemente imponga lo que sin dudas es no una constituyente sino un combo de narcochoros sacados del lumpen de un país tomado por rufianes decididos a implantarnos la ley del más bestia, el más ruin, el más asesino…

No le alcanza ya a esta narcotiranía tener a Venezuela invadida de cubanos castristas, siniestros terroristas de distintas latitudes, hampones de esa izquierda canalla cartelizada en la banda que llaman Foro de Sao Paulo, no, no basta… Necesitan un mamotreto a la cubana donde cuenten con un alijo de mal llamados preceptos constitucionales y para ello se buscaron los malandros que dirán ¡Misión cumplida! y como en la mazmorra comunista del Caribe esclavos aterrados no puedan sacudirse el yugo de unas hienas humanoides decididas a eternizarse.

18 años ya tiene el castrochavismo destruyéndonos Venezuela, saqueando sus arcas, ensangrentando su tierra, pero no les es suficiente, y menos ahora cuando desnudos frente al mundo no pueden soltarla porque es la guarida para esconderse y escapar de las sanciones y condenas por sus horribles crímenes. 18 años que si los comparamos con los 58 años de la tiranía cubana, tendríamos que decir –como asegura el famoso tango- que “No son nada”. Tampoco pueden soltarla porque aún quedan recursos que ponen a salivar a chinos, a rusos, a iraníes, a norcoreanos, a cubanos castristas, uno de ellos el coltán ese mineral tan codiciado que no se si para desgracia o fortuna coloca a Venezuela entre los siete países del mundo con mayores reserva de un componente clave para la industria armamentista incluida la nuclear. Así que no es el petróleo el único caramelo que contenta a estas alimañas que no tienen piedad con los pueblos sino ambiciones de poder, al coltán también se suman más minerales radiactivos con equivalentes características como el uranio, torio y radio entre otros y que ya están siendo brutalmente extraídos por depredadores extranjeros con la anuencia de militares venezolanos que de esa nueva fechoría sacan más millones con los que siguen engordando sus fortunas.

Por eso, este domingo no importando consejos, mandato ciudadano ni repudio internacional la pandilla de Maduro, Padrino López, El Aissami, Diosdado Cabello y el resto de los capos, realizará quizá (Dios lo quiera) su último gran fraude. Y digo Dios lo quiera, porque con ese fraude que busca mostrar una mayoría inexistente apoyando el alijo de horrores comunistas, pocos argumentos le quedarán a dialogueros y negociadores que bien nos muestran las razones que tenemos para rechazarlos, para cuestionarlos, para denunciarlos y arrancar de sus manos el destino de millones que arriesgando vidas, abonando con lágrimas el coraje y la esperanza hemos decidido que nuestro mandato ciudadano del 16 de julio pasado debe ser respetado por ese mundo político opositor tantas veces errático y tantas veces turbio.

Digo Dios lo quiera, porque con esa Constituyente manchada de sangre heroica de más de 113 venezolanos caídos desde el 1° de abril hasta la fecha, serán pocos los cabrones que puedan justificar sentarse a dialogar y seguir aplazando la formación inmediata de un Gobierno de Unidad Nacional, ese al que también le dimos un SÍ el 16J.

Gobierno de Unidad Nacional que nos libere del espanto de ser trastocados de ciudadanos a esclavos. Que tenga la dignidad y los principios éticos para no permitirle a los cómplices poner a cogobernar a narcos más que identificados, a ladrones absolutamente precisados en sus delitos, a asesinos que por sus perversos actos en plena calle y visibles para el mundo, les tenemos que ver camino a tribunales y luego a cárceles donde paguen por sus crímenes y jamás en cúpulas gobernantes que dejarían burladas y pateadas las heroicas acciones de esos guerreros casi niños que han enfrentado la barbarie armada hasta los dientes con sus escudos de cartón, sus violines y su coraje hermoso.

Y realmente los ciudadanos somos para los comunistas, letales enemigos y aquí en Venezuela estamos derrotando la maligna tiranía, acorralando tanto a sus capos como a los cómplices que los apuntalan. Estamos demostrando que no conocemos la palabra rendición y mucho menos su significado.

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