Regalado deja la casa en orden
La huella que deja Tomás Regalado tiene dos aspectos que no se pueden obviar: unas reservas de 130 millones de dólares y una calificación A+ de los bonos de deuda, la más alta que ha obtenido el municipio desde que nació en 1896

En 2009, cuando Tomás Regalado salió electo por primera vez como alcalde de la Ciudad de Miami, este municipio de 456.000 habitantes estaba al borde de la quiebra.

Se había desplomado el valor de las propiedades en medio de una crisis inmobiliaria galopante y una economía mundial en aguda recesión. A esto se añadían generosos acuerdos económicos con los sindicatos y una deuda que había tocado fondo. Se trataba, por lo tanto, de evitar que la llamada “Ciudad Mágica” perdiera su encanto y fuera intervenida por el gobierno estatal.

Regalado enfrentó la situación con dos medidas heroicas: recortar los salarios y subir los impuestos, formulas tan impopulares como riesgosas. De esa época de vacas flacas queda una innegable recuperación económica de la Ciudad y una demanda de los sindicatos, los que consideran que la administración de Regalado les debe, entre salarios y beneficios de retiro, 350 millones de dólares.

En el presupuesto 2017-2018, la Ciudad de Miami sobrepasa la cifra histórica de 1.000 millones de dólares. Hay inversiones en nuevos equipos de radio para emergencias, camiones de bomberos y medidas para enfrentar las devastadoras consecuencias del cambio climático.

Es sin duda una bonanza no sólo producida por una mejora lenta pero sostenida de la economía nacional, sino por una administración que en estos ocho años no fue golpeada por escándalos de corrupción, gastos superfluos o mala administración de los ingresos obtenidos por la valorización de las propiedades, que alcanza un crecimiento de dos dígitos.

La huella que deja Regalado, además, tiene otros dos aspectos que no se pueden obviar: unas reservas de 130 millones de dólares y una calificación A+ de los bonos de deuda, la más alta que ha obtenido el municipio desde que nació, en 1896.

Como toda actividad humana, la tarea de gobernar no está exenta de errores y conflictos. Sin embargo, en la evaluación global Regalado y la comisión con la que tuvo que administrar la Ciudad más grande y compleja del Condado, tuvieron un buen desempeño, sin las rencillas de melodrama y mezquindades de politiquería barata que han escenificado otros municipios y comisiones.

Sólo le deseamos la mejor de las suertes a Francis Suárez, el alcalde electo. Y a Tomás Regalado muchos años más de aportes a una comunidad que lo aprecia y respeta.